domingo, 7 de junio de 2026

¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRO DEL MUNDO?

 En el Seminario 'Desafíos Éticos en un Mundo Complejo' afirmé que no es verdad que estemos viviendo y actuando desde una posición marginal, sino que al contrario, estamos en el centro del mundo'. Lo sostuve, lo sostengo, y lo explico:

En la civilización moderna – la de las grandes organizaciones, empresas e instituciones, la del mercado capitalista y de las corporaciones transnacionales, la de las finanzas globalizadas, la del Estado y las burocracias que se levantan por encima de la sociedad civil –, las personas hemos sido desplazadas a la periferia, marginalizadas, subordinadas a un 'orden establecido'. Y nos han convencido de que la sociedad y la historia, la economía, la política y la cultura, se mueven independientemente de nuestra voluntad, y que muy poco o nada podemos hacer por cambiarlas, reorientarlas, perfeccionarlas. Las ciencias económicas y sociales modernas han teorizado esta exterioridad y marginalidad de las personas, postulando que la historia y la economía proceden según leyes objetivas en las que no intervienen la subjetividad ni las decisiones individuales, y que estamos frente a un 'sistema' respecto al cual los individuos no somos más que su 'entorno'.

En todo ello hay un engaño consciente, del que no debemos hacernos cómplices. Pensarnos como marginales nos marginaliza y subordina, pensarnos como centrales nos libera y centraliza.

Es importante comprender que el mundo entero está dentro de cada uno de nosotros, del mismo modo que en cada célula de nuestro cuerpo está contenida toda la información genética necesaria para generar un nuevo ser humano.

Si nos concebimos como personas de conocimiento, creativos, autónomos y solidarios, iniciadores de una nueva civilización, estamos de hecho instalados – como decía Gramsci - en 'un vértice inaccesible al campo adversario'. Es así que, en la nueva civilización que está emergiendo un poco en todas partes, las personas somos el centro, y estamos y permaneceremos cada uno en el centro. Lo expresé de este modo en el libro '¿Cómo iniciar la creación de una nueva civilización?':

"La nueva civilización cuya creación estamos iniciando tiene ya, y tendrá en adelante, múltiples centros de iniciativa y operación. Ella nace y comienza a constituirse en cada lugar donde se encuentre un individuo que accede al nivel de autonomía y desarrollo cultural, político y económico que ella exige, y en cada ámbito, localidad o espacio donde se despliegue el proceso de auto-organización y conformación de redes que los vinculen, coordinen y potencien. Cada sujeto individual y/o colectivo participa en la nueva civilización desde donde se encuentra, desde su propio lugar, y extenderá su participación en ella conforme se extiendan las redes en que se articulen las actividades culturales, económicas y políticas que sean parte de la nueva civilización."

"Si es así, la tarea de cada uno de los iniciadores de la nueva civilización tiene dimensiones locales: ante todo, construir la nueva civilización en sí mismo como persona; luego, hacerlo en dimensiones familiares, locales o de pequeñas organizaciones, redes y comunidades, y en seguida ir estableciendo con otras personas, comunidades y grupos, las articulaciones que permitan comunicarse, intercambiar, aprender recíprocamente, desplegar actividades conjuntas."

De este modo, la tarea de iniciar una nueva civilización, que podría haberse imaginado como titánica, adquiere en cambio las dimensiones propias de lo que podemos pensar como perfectamente realizable. Es una tarea, una creación y una construcción 'a escala humana'."

Pero no es sólo cosa del futuro. ¿Dónde se encuentra hoy el centro del mundo? ¿Estará el centro del mundo allí donde se concentra el poder y allá donde se acumula la riqueza? Creerlo así sería darle una importancia desmedida a la riqueza y al poder, y subordinarnos mentalmente a ellos. Sostengo que el centro del mundo está donde se agita y actúa el espíritu. El espíritu, que está en todas partes, que actúa y se agita en cada persona humana, y muy especialmente en quienes buscan el conocimiento y viven con creatividad, autonomía y solidaridad. Allí – o sea aquí, allá y acullá – está el centro del mundo. 

Luis Razeto M.

(20/10/2013)