domingo, 25 de octubre de 2026

DESAFÍOS DE LOS CRISTIANOS ANTE LA CRISIS DE LAS IGLESIAS A LA LUZ DE PABLO DE TARSO - Luis Razeto

 

DESAFÍOS DE LOS CRISTIANOS ANTE LA CRISIS DE LAS IGLESIAS A LA LUZ DE PABLO DE TARSO


Hoy la Religión Cristiana, con particular referencia a la Iglesia Católica y a las Iglesias Protestantes históricas, se encuentra en una crisis grande. Es una suerte de agonía, lánguida y progresiva, nada heroica ni estimulante, que viene acentuándose desde hace varias décadas y que no parece detenerse. Es una crisis muy profunda y extendida, que abarca prácticamente todos los aspectos o dimensiones de la vida eclesial. En efecto:
- Están en crisis las creencias que enseñan las Iglesias, muchas de ellas incompatibles con los conocimientos científicos y las elaboraciones filosóficas modernas.
- Está en crisis la ética que pregonan las Iglesias, que poco se practica entre los cristianos, y que se manifiesta en el distanciamiento creciente entre las costumbres y valores que predominan en la sociedad, y los enunciados cristianos relativos a la sexualidad, la familia, la economía y la política.
- Está en crisis el sentido espiritual de las Iglesias. Los buscadores espirituales buscan inspiración y guía mirando al oriente, al budismo, el taoísmo, etc. y no en las espiritualidades y místicas cristianas.
- Está en crisis la institución eclesial, sus estructuras jerárquicas, pero también sus formas organizativas, sus burocracias, sus jerarquías, el sacerdocio.
- Está en crisis la acción de las Iglesias en el mundo. La doctrina social de la Iglesia Católica y las enseñanzas sobre la economía, el Estado y la política de las Iglesias Protestantes, han dejado de ser referente importantes para los empresarios y los gobernantes; las concepciones cristianas de la vida están cada vez más ausentes en la literatura, el cine, la TV y los medios de comunicación, La actividad real de las Iglesias a través de las instituciones benéficas se encuentra cada vez más supeditada al Estado, o ha sido reemplazada por éste.
En este contexto de debilidad moral, intelectual y espiritual, las Iglesias son objeto de acoso y persecución desde distintos frentes: a) por fuerzas políticas ‘progresistas’ que rechazan su defensa de la vida y promueven concepciones liberales sobre la familia y la sexualidad; b) por poderes económicos y políticos dominantes que no aceptan sus críticas al capitalismo neo-liberal; y c) por gran parte de los medios de comunicación que hacen eco de ambas tendencias.
Pienso que para superar esta crisis de la Religión Cristiana y salvarse las Iglesias del desastre, es necesario realizar cinco procesos que se refieren a aspectos esenciales y constitutivos del cristianismo.
 
1. Un primer proceso necesario se refiere a lo que suele llamarse “la doctrina” cristiana. Se trata de realizar una profunda renovación intelectual, una re-elaboración del mensaje de Jesús y los Evangelios a la luz de los nuevos conocimientos científicos y filosóficos. Los hombres de hoy han madurado, son adultos, necesitan una fe de personas inteligentes y conscientes, que ya no aceptan las creencias infantiles que durante mucho tiempo se predicaron a los pueblos humildes e ignorantes.
Hay que re-pensar las creencias sobre Dios y el mundo, sobre el hombre y el alma humana, sobre el sentido de la vida y de la muerte, sobre la relación entre las creaturas y el Creador, sobre la oración y los sacramentos, sobre las llamadas “postrimerías”.
Se trataría de re-pensar y de re-elaborar el mensaje de Jesús, que es lo único que puede considerarse fundante de la doctrina y las creencias cristianas. Esto debiera hacerse dialogando con las filosofías, las ciencias, las religiones y las culturas contemporáneas, y entendiendo que se trata de una búsqueda plural y siempre abierta a nuevos desarrollos.
En este sentido, Pablo es un ejemplo a seguir. En efecto, él fue el primero en formular la fe cristiana como un conjunto de creencias sobre los grandes misterios de la existencia, de la vida y de la muerte, de la relación del hombre con Dios, etc. y en proponer esa concepción del mundo a los hombres y sociedades de su tiempo. Lo hizo en el lenguaje y considerando la cultura más avanzada de esa época, cual era el helenismo y la cultura griega. Pablo re-elaboró también las enseñanzas morales de Jesús, que él conoció sólo indirectamente y con la mediación de los discípulos del Maestro, que lo entendieron poco y nada.
Otro momento histórico de re-elaboración intelectual del mensaje cristiano lo inició Anselmo de Canterbury, que dio curso al extraordinario proceso intelectual que alcanza su madurez en Buenaventura, Alberto Magno, Tomás de Aquino y la Escolástica. “La fe buscando intelección”, planteaba Anselmo, considerado doctor de la Iglesia, que sostenía que la razón debe dar cuenta de la fe, y que no puede aceptarse contradicción entre la verdad revelada y lo que puede conocerse mediante el uso recto de la razón. Él decía que es un deber cristiano tratar de comprender racionalmente las verdades de la fe. Comprendió que el cristianismo no tenía destino alguno si lo que enseñaba no se hacía comprensible y aceptable para la razón humana, teniendo en cuenta todos los descubrimientos de la ciencia y la filosofía. Con estas ideas Anselmo dio origen al más grande desarrollo intelectual cristiano, que permitió el más notable fortalecimiento de la Iglesia, entre los siglos X y XV.
Con sus luces y sombras, la Reforma Protestante constituyó un proceso intelectual y moral que desafió aspectos sustanciales de las creencias católicas tradicionales, y adelantó ideas y búsquedas orientadas a hacer compatibles la doctrina moral cristiana y las que en su tiempo eran las tendencias emergentes en la economía, la política y la cultura modernas.
Actualmente, un problema principal de los cristianos en general y de los católicos en particular, es la falta de fe, de convencimiento sobre las creencias de la religión. Durante mucho tiempo se obró en la práctica con la idea de que la fe es una cuestión del corazón, una adhesión emocional más que intelectual. Digo que así ha sido en la práctica, porque entiendo que teológicamente se afirma que la fe es una experiencia espiritual. Pero la experiencia espiritual es algo que tienen pocas personas que siguen caminos de contemplación. Y cuando se afirma que la fe es un don de Dios, no se asume aquello de que “al que tiene, se le dará”, que dijo Jesús. La fe requiere fundamentarse en la razón y en el intelecto, y ello supone elaboración intelectual de las creencias, y también la defensa de éstas frente a las negaciones supuestamente fundadas en las ciencias. Pero esa defensa debe fundarse en la razón y sostenerse en conexión a los conocimientos que las ciencias y la filosofía continúan proporcionando a la humanidad.
Muchas de las creencias que difunden las Iglesias cristianas no parecen sostenerse frente a los nuevos conocimientos que la humanidad está desarrollando. No digo que haya que negar creencias esenciales, sino re-formularlas. Por ejemplo ¿cómo se sostiene el concepto del pecado original frente al conocimiento científico de la formación evolutiva de la especie humana? No es una cuestión secundaria, teniendo en cuenta que el sentido de la redención operada por Jesucristo en la cruz ha sido formulado en relación con el pecado original de Adán y Eva que se trasmite de generación en generación afectando a todos los seres humanos. Lo pongo sólo como un ejemplo que ilustra la necesidad de re-pensar y re-formular aspectos centrales de la doctrina cristiana.
 
2.- Un segundo proceso necesario consiste en establecer una neta separación entre las Iglesias y las instituciones políticas y económicas que ejercen poder. Las Iglesias cristianas deben renunciar al ejercicio del poder económico, político, institucional y psicológico, dejando caer muchos elementos que a lo largo de siglos han incrustado en la institucionalidad eclesiástica factores de dominación, enriquecimiento y de vana honorabilidad, que son contradictorios con el Evangelio.
Este proceso crítico y de purificación debe ir paralelo a uno positivo de reconstitución de la Iglesia, de las Iglesias cristianas, como comunidad de comunidades, organizadas horizontalmente, y con mínimos niveles de jerarquización, generados desde abajo hacia arriba.
La misma distinción entre jerarquía, clero y laicado no es sustentable en un mundo donde la distinción entre las élites y el pueblo está siendo radicalmente cuestionada. Ello comporta, al nivel eclesial, un cuestionamiento tanto de la la intermediación entre las personas y Dios, que supuestamente ejercería el clero, como también la superación del predominio machista y el relegamiento de la mujer a labores secundarias y de apoyo.
Demás está recordar que Pablo de Tarso fue un laico, bautizado pero no consagrado sacerdote, que recibe la misión y autoridad de predicar a Jesucristo y de propagar su mensaje, directamente de una experiencia espiritual y no de una autoridad eclesiástica. Él mismo lo explicita presentándose en estos términos: “Pablo, Apóstol no por autoridad humana ni gracias a un hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre” (Gál.1, 1).
Toda su actividad misionera estuvo centrada en crear y fortalecer comunidades cristianas, en las cuales se preocupaba de orientar, mantener la unidad y amor fraterno, y relacionar unas con otras.
Entender y crear la Iglesia como comunidad espiritual implica terminar con esa división entre clero y laicado que establece un orden jerárquico exterior, y que no parece corresponder al proyecto de Jesús. Si alguna distinción pudiera hacerse en las comunidades cristianas, sería tal vez entre los dedicados intensamente a la misión, y los que siguen caminos de santidad en el mundo, en el trabajo, en la familia, en la ciencia, en el arte, en la política. Pero, todos igualmente en camino y búsqueda de santidad, peregrinos unidos en una comunidad de iguales. Los más avanzados abriendo camino, enseñando y atrayendo a los que vamos más lentos.
Abandonar la pretensión de evangelizar mediante el ejercicio del poder supone dejar de concebir la Iglesia como una institución, y entenderla como una comunidad, o más exactamente, como una comunidad de comunidades, que se construye desde abajo hacia arriba, y desde cada comunidad hacia los lados, horizontalmente.
 
3.- El tercer proceso hoy necesario es re-leer los signos de los tiempos y asumir el proyecto de una civilización solidaria (como necesidad y tarea histórica actual de la humanidad), junto a todas las personas, grupos, organizaciones y entidades que participan en su creación.
Que el proyecto de las Iglesias y los cristianos sea crear una civilización tiene antecedentes claros en Pablo y en los primeros cristianos. San Clemente Romano (siglo I) en su Carta a los Corintios, escrita la última década del siglo primero, se refiere explícitamente a la Paideia de Dios, a la Paideia de Cristo, y la pone en relación con la Paideia griega. La nueva Paideia aparece también en las Epístolas paulinas (Efesios, VI, 4; Hebreos, 12,5; 2 Timoteo, 3, 14-16).
El término ‘paideia’ ha sido mal traducido como “educación”. En realidad el término griego Paideia se refiere a la suma de los saberes, artes, leyes y costumbres, o sea, es el término antiguo de lo que hoy llamamos civilización. (Ver Werner Jaeger, Cristianismo primitivo y paideia griega). Según Jaeger, “Para Orígenes, la Paideia es el cumplimiento gradual de la Divina Providencia. La teología de Orígenes se basa en el concepto griego de Paideia en su forma filosófica más elevada. Con ello se convierte para él en la clave del problema de la verdadera relación entre la religión cristiana y la cultura griega”.
Traducido a nuestro tiempo, se trataría de asumir como propio en las Iglesias cristianas, y participar activamente y con entusiasmo, en el gran proyecto histórico de crear y desplegar una nueva civilización, en cada localidad y territorio y a nivel planetario. ¿Cómo podríamos no hacer nuestro el proyecto de una civilización de personas y comunidades creativas, autónomas y solidarias? Es un grandioso proyecto civilizador, pleno de sentido, que por cierto no es exclusivo nuestro sino que, al contrario, está en curso por la acción y las iniciativas de muchos grupos, y al cual podemos y debemos sumarnos, contribuyendo con nuestras ideas, nuestros valores, nuestra solidaridad, nuestra inteligencia y nuestro amor.
Es interesante pensar que el Pantheon, templo dedicado a todos los dioses y centro visible de la Paideia griega, fue construido en los mismos años en que se escribían los Evangelios y cuando recién comenzaba a hablarse de Jesús en Roma. Esa inscripción en el friso del pórtico que dice: "Marcos Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo hizo", es muy interesante. Agripa fue quien, según se relata en los Hechos de los Apóstoles, escuchó a Pablo cuando éste apeló al Cesar para ser juzgado como ciudadano Romano. Recordemos que Agripa, después de escuchar el largo testimonio que expuso Pablo en su defensa, respondió a la pregunta de éste si creía en los profetas. Agripa contestó a Pablo: «Por poco, con tus argumentos, haces de mí un cristiano.» Y Pablo replicó: «Quiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino todos los que me escuchan hoy, llegaran a ser tales como yo soy, a excepción de estas cadenas."
Dos siglos después, el Imperio Romano se encontraba en tremenda crisis, dividido políticamente, decadente económicamente, con las antiguas creencias abandonadas. Fue entonces que Constantino, llamado San Constantino por las Iglesias Ortodoxas Orientales y por la Iglesia Católica Bizantina Griega, comprendió la fuerza que estaba adquiriendo el cristianismo y las virtudes que propagaba. Devenido Emperador se declaró protector de los cristianos, orientó paulatinamente el Imperio hacia la Iglesia, le dio libertad de culto por medio del Edicto de Milán el año 313, legisló inspirado en la moral cristiana, y participó en el famoso Concilio de Nicea el año 325. Es así que podemos decir que la Iglesia, primero contribuyó decididamente a rescatar la antigua civilización Romana de la decadencia, haciéndola durar todavía dos siglos y medio, hasta la caída del Imperio Romano de Occidente el año 476. Y luego inspiró y en cierto sentido presidió la Civilización Medieval, entre fines del siglo V y fines del siglo XV, o sea, durante mil años.
Y ahí la Iglesia quedó atrapada en las tramas y redes del poder, perdiendo poco a poco el verdadero espíritu cristiano. Por eso en adelante, buscando conservar los poderes y privilegios conseguidos, no fue capaz de participar activamente en la creación y desarrollo de la civilización moderna.
Lo hicieron, en parte, las Iglesias surgidas de la Reforma protestante en Europa, que se adaptaron mejor al espíritu del capitalismo y a la lógica de los Estados modernos. Pero ellas pronto quedaron también atrapadas en el entramado del poder económico y político de la civilización moderna. Una civilización en que, no estando iluminada por la fe, la esperanza y el amor, la economía se ha caracterizado por el capitalismo competitivo y carente de solidaridad; la política se concentró en las burocracias estatales y en los partidos políticos que luchan por el poder; y el conocimiento y el sentido de la vida fueron buscados al margen de la sabiduría y la espiritualidad, quedando la ciencia limitada a lo que se observa con los sentidos y se cuantifica matemáticamente, en una visión naturalista y materialista del mundo.
Han sido cinco siglos de una civilización moderna que ha mostrado grandes realizaciones económicas, tecnológicas y científicas; pero de muy baja tensión moral y espiritual. En esta civilización moderna las Iglesias se han mantenido, en la medida que han mantrnido las viejas instituciones educativas, las congregaciones religiosas, las devociones a los santos, las peregrinaciones a los santuarios, y las prácticas devocionales y litúrgicas, que florecieron durante el medioevo; pero todo ello está cada vez más distantes de la vida real de las personas y de las sociedades actuales. Esta civilización moderna finalmente está colapsando, y se hace indispensable crear una nueva y superior civilización.
Sí, la tarea histórica del presente, que ya está en curso en diferentes lugares aunque en pequeña escala, es la creación de una nueva civilización, una civilización superior a todas las que han existido. Implica construir un nueva economía, una nueva política, una nueva cultura, nuevas ciencias, nuevas espiritualidades. Y en todo ello, los cristianos y las Iglesias tienen un papel fundamental que cumplir.
Jesucristo es Verbo de Dios encarnado y viviendo en la historia. La Iglesia debe despojarse de todo lo que la mantiene atrapada al pasado medieval, y a la modernidad capitalista, estatista y materialista. Pero eso no significa ponerse fuera de la historia. Al contrario, el cristianismo, igual que el judaísmo, es una religión esencialmente inmersa en la historia de la humanidad. El proyecto de Jesús no era una Iglesia, sino el Reino de Dios construyéndose en la tierra, en medio de la historia humana. Pienso que el Reino de Dios es el proyecto de un civilización en que los atributos trascendentes de Dios se hayan encarnado en las personas, en las actividades humanas y en la sociedad.
Me atrevo a pensar que si los seres humanos somos imagen y semejanza de Dios, nuestra plenitud humana se cumple realizando aquello que nos asemeja a Dios y que, desarrollándolo, nos aproxima a Él y nos une con Él. ¿En qué somos semejantes a Dios? Ante todo, en el conocimiento. Dios es omnisciente, conocedor de todo. Nosotros queremos conocerlo todo, alcanzar el conocimiento del universo material, de lo que somos nosotros mismos, del mundo humano en sociedad, de la realidad espiritual, y del mismo Dios. En este sentido, la plenitud es ser hombres y mujeres de conocimiento, buscadores de la verdad. El Reinado de Dios es, entonces, una civilización de personas y de sociedades de conocimiento, en búsqueda de la verdad.
Dios es Creador, y nosotros somos creativos, innovadores, constructores de lo nuevo, creadores de obras, especialmente en el campo de las artes. Creando lo bello, lo nuevo, lo mejor, los hombres y mujeres nos hacemos crecientemente como es Dios, nos acercamos a Él, que en cierto modo podemos decir que continúa la Creación a través de nuestra propia creatividad. El Reino de Dios predicado por Jesús, es una civilización de personas y de sociedades creativas, realizadoras, laboriosas, de artesanos y de artistas.
Dios es el ser absoluto, dice la filosofía. Absoluto significa que no depende de nada, que vive en y por sí mismo. Pues bien, la forma humana de esa cualidad de Dios es lo que llamamos autonomía. Autonomía es lo contrario de la subordinación y la dependencia. Autonomía es guiarnos por nosotros mismos. Autonomía es la forma superior de la libertad. Si Dios nos quiere semejantes a Él y que seamos su imagen en el mundo, significa que nos quiere libres en la mayor plenitud posible, esto es, crecientemente autónomos. Así, el Reino de Dios es una civilización de personas, comunidades y sociedades libres y autónomas.
Dios es amor. Pues, nosotros somos también amadores. Y amando desplegamos en nosotros eso que nos asemeja y nos une a Dios. El Reino de Dios en la tierra, en la historia es, pues, una sociedad de personas solidarias, unidas en fraternidad.
Resumiendo, entiendo que la nueva civilización que estamos comenzando a crear, y que es la expresión actual del Reino de Dios, es una civilización de personas y sociedades de conocimiento, creativas, autónomas y solidarias. Eso entiendo que es el Reino de Dios en y con nosotros; pues la búsqueda del conocimiento, el despliegue de la creatividad, la conquista de la libertad y autonomía, y el desarrollo de la solidaridad, no solamente nos acercan a Dios y nos hacen mejores imágenes suyas, más semejantes a Él, sino que también todo eso lo hacemos en unión con Dios. O mejor dicho, es Dios que opera en nosotros. Diría que esto es lo que nos compete hacer como cristianos en la economía, en la política, en la cultura, en la ciencia. Y este es el camino que nos conduce, pienso yo, a la unión con Dios.

4.- Un cuarto proceso que parece indispensable para que el cristianismo recupere y renueve su vigencia en el mundo, sería avanzar decididamente hacia la unión ecuménica de las Iglesias cristianas, así como también desarrollar la comunicación y el diálogo con otras religiones y espiritualidades.
La unidad entre las primeras comunidades cristianas fue una preocupación constante, casi obsesiva, de Pablo, así como lo fue el esfuerzo permanente por dialogar con los judíos, los griegos, los romanos. Insistió que los cristianos procedentes del judaísmo y los que venían de las culturas griegas y romanas (gentiles) eran una sola Iglesia. Las divisiones entre las comunidades por él mismo fundadas lo indignaban, y batalló contra las disensiones en la comunidad de Corinto. Insistía en que la diversidad de carismas no implica división alguna, y por eso pregunta: “¿Acaso está dividido Cristo?”, e insiste en que todos los dones y carismas proceden del mismo y único Espíritu y que, en consecuencia, no caben divisiones en la comunidad, porque así como en el cuerpo humano todos los miembros son un cuerpo único, así también en el cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia.
Hoy, más que nunca es preciso trabajar con la idea de la “unidad en la diversidad”, y construir comunión reconociendo las diferencias entre las Iglesias y entre las religiones, que han de entenderse como caminos distintos hacia la unidad e integración del género humano en camino hacia Dios.

5.- Un quinto proceso necesario consiste en la recuperación del sentido de la santidad como objetivo de la vida cristiana. Es sabido que a lo largo de la historia, en todas las grandes crisis que ha vivido el cristianismo, la superación y reimpulso ha estado acompañada, o ha sido generada, por hombres y mujeres de extraordinaria fuerza espiritual, muchos de los cuales fueron posteriormente reconocidos como santos. Lo pongo al final, pero es tal vez el primero de los procesos necesarios, puesto que la espiritualidad y santidad son lo único que en realidad puede proporcionar la fuerza indispensable para realizar los cuatro procesos anteriores. Es necesario que en las comunidades cristianas surjan hombres y mujeres santos, de profunda, fuerte y consistente vida espiritual.
Las Iglesias veneran a sus santos. Siempre los ha habido, y han surgido especialmente en los tiempos más difíciles y duros de la historia. Se ha tratado, siempre, de hombres y mujeres normales, iguales a cualquier otro, pero que se propusieron en sus vidas llegar a ser más que lo que habían sido, y que con su empeño y con la ayuda de Dios lo lograron. Son hombres y mujeres singulares que se distinguen por su gran sabiduría, la pureza de alma y el compromiso existencial con sus hermanos.
Personas así han surgido especialmente en las épocas difíciles. Esas personas singulares poseen carismas que corresponden a las necesidades de la humanidad. Algunas pueden leer la mente y el corazón de las personas; otras son capaces de sanar enfermedades; o de anunciar el futuro y de crearlo mejor que el presente; o de atraer multitudes con el poder de sus palabras; o de realizar obras sociales de inmenso beneficio humanitario, aún sin contar con los medios materiales para ejecutarlas. Poniendo en acción tales virtuosas singularidades, esos hombres y mujeres santos son los que a lo largo de la historia, poco a poco, van conduciendo a la humanidad entera hacia una vida espiritual más plena y hacia el encuentro con Dios.
De más está decir que la santidad, la espiritualidad, la búsqueda de la unión con Dios, están en el centro de la predicación de Pablo de Tarso. Las Iglesias debieran hoy enfatizar entre los participantes de las comunidades cristianas el llamado espiritual a la santidad y a la perfección, conforme al seguimiento de Jesús y a la buena nueva del Reino de Dios y de las Bienaventuranzas.
El cristianismo necesita hoy una buena dotación de hombres y mujeres santos. Santos de verdad, vivos y actuando en el mundo, capaces de generar un profundo y amplio movimiento espiritual. Por cierto, también hay que re-formular el sentido en que hablamos de la santidad, el significado espiritual de ésta.
 
Cabe preguntarse, finalmente: ¿podrán las Iglesias cristianas actuar estos procesos de renovación, y revertir así la crisis y decadencia en que se encuentra? Es altamente improbable que ello ocurra por iniciativas de las Iglesias ‘oficiales’, de las jerarquías eclesiásticas, pues ello implicaría su propia negación. La historia del cristianismo muestra que procesos de renovación y cambio profundos como el que hoy se requiere han surgido desde los márgenes de la institución eclesiástica, por personas, grupos y comunidades movidas por el Espíritu.
Lo que podemos esperar es que la crisis y decadencia de las Iglesias institucionales continuará inexorablemente. Pero esa misma decadencia implica la posibilidad de que se creen las condiciones o pre-requisitos que harán posible una profunda renovación y revitalización del cristianismo emergiendo desde abajo, desde los márgenes. Procesos éstos que no ocurrirán sin la voluntad activa de personas que las asuman como proyecto consciente, asumido con la fuerza que sólo proporcionan la fe, la esperanza y el amor.
 
Luis Razeto
 
El tema de esta nota lo represento y reflexiono en profundidad en la novela LA RELIGIÓN DEL PADRE ANSELMO, que puede obtenerse en  www.amazon.com/dp/1718152248
 

martes, 11 de agosto de 2026

DE LA DECEPCIÓN Y EL DESALIENTO AL REALISMO ESPERANZADO - Luis Razeto

Diferentes estudios de opinión en países latinoamericanos, y numerosos mensajes y conversaciones en las redes sociales, muestran decepción y desaliento en personas, grupos sociales y organizaciones de la sociedad civil, ante la derrota política y el fracaso económico que han tenido los gobiernos de izquierda y progresistas, con el consiguiente péndulo político que ha llevado al surgimiento de gobiernos que establecen políticas neoliberales y tienden a reducir el mal llamado 'estado de bienestar'.

Mi opinión es que, en este contexto, los espacios para la creación de iniciativas de economía solidaria y de nueva civilización AUMENTAN. Escribiré al respecto más extensamente. Por el momento adelanto un par de razones para mi optimismo y esperanza.
En un contexto de políticas socialdemócratas y de estado de bienestar, la gente se adormece y espera soluciones del Estado, del 'sistema' imperante. Soluciones que no llegan, porque los Estados no tienen capacidad para resolver los problemas, están endeudados, son dependientes del gran capital para financiarse.
La misma historia centenaria demuestra, a su vez, que los gobiernos neoliberales y las derechas políticas favorecen el desarrollo del gran capital, conducen a la concentración de la riqueza, aumentan las desigualdades, y los problemas de la gente tampoco se resuelven.
Comprender que las soluciones no llegarán ni del Estado ni del gran Capital es importante, en cuanto requisito para que la gente, el pueblo, por sí mismo, se organice para construir las alternativas, desarrollando el conocimiento, desplegando la creatividad, construyendo autonomía y actuando en solidaridad. Que en eso consisten, justamente, la economía solidaria y la creación de una nueva civilización.
La economía solidaria y la nueva civilización surgen de reacciones morales y espirituales fuertes, de opciones decididas, de iniciativas que se crean con realismo esperanzado, a partir de una comprensión rigurosa de la seriedad de las situaciones y problemas actuales y de las alternativas posibles.

Luis Razeto
11/08/2026

sábado, 4 de julio de 2026

¿CIVILIZACIÓN TECNOLÓGICA O CIVILIZACIÓN SOLIDARIA?

Leo en X dos afirmaciones de Elon Musk, extremadamente sugerentes para pensar en el futuro de la humanidad (y de cada uno de nosotros). No son contradictorias, sino paradójicas. Agregaré al final unos breves comentarios que me sugiere la lectura.

Afirmación 1 de Elon Musk: «Miras a grandes civilizaciones como el antiguo Egipto, y fueron capaces de hacer las pirámides, y olvidaron cómo hacerlo». «Y los romanos, construyeron estos increíbles acueductos. Olvidaron cómo hacerlo». Ningún ejército los invadió. El conocimiento simplemente dejó de usarse, y en el momento en que lo hizo, desapareció. El mismo colapso. Comprimido en cincuenta años en lugar de mil. «En 1969, fuimos capaces de enviar a alguien a la luna… Luego se retiró el transbordador espacial, y Estados Unidos no pudo llevar a nadie a la órbita». «La gente se equivoca cuando piensa que la tecnología simplemente mejora automáticamente… por sí sola, se degradará». La capacidad no se guarda en una bóveda. Solo existe dentro de las personas que están haciendo el trabajo en este momento. En el segundo en que paran, no se detiene. Desaparece. Eso no debería asustarte. Debería enfocarte. Nadie pierde una civilización por la guerra. La pierden en el momento en que dejan de construir. Nadie tiene derecho al futuro. Pertenece a quien siga construyéndolo.
Afirmación 2 de Elon Musk: “Los teléfonos, aplicaciones y sistemas operativos se extinguirán en 5-6 años. No vamos a tener un teléfono en el sentido tradicional. Lo que llamamos teléfono será realmente un nodo de borde para la inferencia de IA, para la inferencia de video de IA" "No habrá sistemas operativos. No habrá aplicaciones en el futuro. Será solo un dispositivo que esté ahí para la pantalla y el audio" "Lo obtendrás todo a través de la IA. Todo lo que puedas imaginar, o realmente todo lo que la IA pueda anticipar que podrías querer, te lo mostrará" "La mayor parte de lo que la gente consuma en 5 o 6 años, tal vez antes que eso, será contenido generado por IA. Música, videos" "El teléfono solo mostrará los píxeles y emitirá los sonidos que anticipa que más te gustaría recibir"
Comentarios de Luis Razeto:
1. La afirmación Musk 1 indicaría que la existencia futura de las tecnologías informáticas, incluida la IA, es muy incierta, pues depende de un pequeño grupo de individuos trabajando en pocas empresas. (La economía enseña que las empresas quiebran por causas financieras, errores de programación, pérdida de competitividad, etc.)
Los individuos que poseen los conocimientos avanzados no pueden aplicarlos sino en empresas que cuentan con infraestructuras y financiamientos gigantescos.
Las empresas en competencia mutua tienden a no compartir los conocimientos que alcanzan, pues en el secreto de esos conocimientos se basa su competitividad.
Los individuos que poseen y desarrollan conocimientos tecnológicos extraordinariamente complejos tienen horizontes de vita activa de, tal vez, 20-30 años, (y si por cualquier motivo dejan de estar utilizando sus conocimientos durante 3 a 5 años, inevitablemente los pierden).
2. La afirmación Musk 2 indicaría que la inmensa mayoría, en realidad prácticamente la totalidad de los individuos, con excepción de los pocos que crean el avance tecnológico, en 5-6 años carecerán completamente de los conocimientos fundamentales en los que se basan y sustentan sus vidas, pues las tecnologías y la IA les resolverán los problemas y necesidades sin que se vean obligados a utilizar conocimientos disponibles en su propia cabeza, pues lo habrán encontrado todo sólo operando la pantalla.
3. Si bien Musk en la afirmación 1 dice "Eso no debería asustarte", entiendo por ambos comentarios que el propio Elon Musk está asustado, y lo que sugiere en respuesta al miedo: "enfocarse", indica lo que hace, su propia respuesta al miedo que siente. Grave es su afirmación: "Nadie tiene derecho al futuro. Pertenece a quien siga construyendo". Lo veo alarmado, exigido, lanzando un grito de ayuda, con un pequeño dejo de esperanza. Ha comenzado, junto a pocos otros, una transformación tecnológica que afecta al mundo entero, reconoce que es frágil, y está consciente de los efectos que tendría su colapso.

4. Pregunta para reflexionar: ¿Será que la civilización adviniente no sea la que propone Musk (muy consciente él mismo de su precariedad y fragilidad), sino la civilización de personas y comunidades de conocimiento, creativas, autónomas y solidarias, que propone Luis Razeto en el libro “¿Cómo iniciar la creación de una nueva civilización?”

domingo, 7 de junio de 2026

¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRO DEL MUNDO?

 En el Seminario 'Desafíos Éticos en un Mundo Complejo' afirmé que no es verdad que estemos viviendo y actuando desde una posición marginal, sino que al contrario, estamos en el centro del mundo'. Lo sostuve, lo sostengo, y lo explico:

En la civilización moderna – la de las grandes organizaciones, empresas e instituciones, la del mercado capitalista y de las corporaciones transnacionales, la de las finanzas globalizadas, la del Estado y las burocracias que se levantan por encima de la sociedad civil –, las personas hemos sido desplazadas a la periferia, marginalizadas, subordinadas a un 'orden establecido'. Y nos han convencido de que la sociedad y la historia, la economía, la política y la cultura, se mueven independientemente de nuestra voluntad, y que muy poco o nada podemos hacer por cambiarlas, reorientarlas, perfeccionarlas. Las ciencias económicas y sociales modernas han teorizado esta exterioridad y marginalidad de las personas, postulando que la historia y la economía proceden según leyes objetivas en las que no intervienen la subjetividad ni las decisiones individuales, y que estamos frente a un 'sistema' respecto al cual los individuos no somos más que su 'entorno'.

En todo ello hay un engaño consciente, del que no debemos hacernos cómplices. Pensarnos como marginales nos marginaliza y subordina, pensarnos como centrales nos libera y centraliza.

Es importante comprender que el mundo entero está dentro de cada uno de nosotros, del mismo modo que en cada célula de nuestro cuerpo está contenida toda la información genética necesaria para generar un nuevo ser humano.

Si nos concebimos como personas de conocimiento, creativos, autónomos y solidarios, iniciadores de una nueva civilización, estamos de hecho instalados – como decía Gramsci - en 'un vértice inaccesible al campo adversario'. Es así que, en la nueva civilización que está emergiendo un poco en todas partes, las personas somos el centro, y estamos y permaneceremos cada uno en el centro. Lo expresé de este modo en el libro '¿Cómo iniciar la creación de una nueva civilización?':

"La nueva civilización cuya creación estamos iniciando tiene ya, y tendrá en adelante, múltiples centros de iniciativa y operación. Ella nace y comienza a constituirse en cada lugar donde se encuentre un individuo que accede al nivel de autonomía y desarrollo cultural, político y económico que ella exige, y en cada ámbito, localidad o espacio donde se despliegue el proceso de auto-organización y conformación de redes que los vinculen, coordinen y potencien. Cada sujeto individual y/o colectivo participa en la nueva civilización desde donde se encuentra, desde su propio lugar, y extenderá su participación en ella conforme se extiendan las redes en que se articulen las actividades culturales, económicas y políticas que sean parte de la nueva civilización."

"Si es así, la tarea de cada uno de los iniciadores de la nueva civilización tiene dimensiones locales: ante todo, construir la nueva civilización en sí mismo como persona; luego, hacerlo en dimensiones familiares, locales o de pequeñas organizaciones, redes y comunidades, y en seguida ir estableciendo con otras personas, comunidades y grupos, las articulaciones que permitan comunicarse, intercambiar, aprender recíprocamente, desplegar actividades conjuntas."

De este modo, la tarea de iniciar una nueva civilización, que podría haberse imaginado como titánica, adquiere en cambio las dimensiones propias de lo que podemos pensar como perfectamente realizable. Es una tarea, una creación y una construcción 'a escala humana'."

Pero no es sólo cosa del futuro. ¿Dónde se encuentra hoy el centro del mundo? ¿Estará el centro del mundo allí donde se concentra el poder y allá donde se acumula la riqueza? Creerlo así sería darle una importancia desmedida a la riqueza y al poder, y subordinarnos mentalmente a ellos. Sostengo que el centro del mundo está donde se agita y actúa el espíritu. El espíritu, que está en todas partes, que actúa y se agita en cada persona humana, y muy especialmente en quienes buscan el conocimiento y viven con creatividad, autonomía y solidaridad. Allí – o sea aquí, allá y acullá – está el centro del mundo. 

Luis Razeto M.

(20/10/2013)

 

 

lunes, 10 de noviembre de 2025

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO?

 

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO?

ANTONIO GRAMSCI Y LA BATALLA CULTURAL. ¿QUÉ SIGNIFICAN LOS ÉXITOS DE TRUMP, MUSK, MELONI, LE PEN, WEIDEL, ORBAN, GEORGESCU, BUKELE, MILEI, KAISER, CPAC, PUTIN?



(Conferencia de Luis Razeto en el Acto de Inauguración del Año Académico 2025 en el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad, 16 de marzo de 2025, Santiago de Chile).

1.

Antonio Gramsci se planteaba preguntas. A veces preguntas raras, como ésta:

“¿Será preferible participar en una concepción del mundo adoptada desde el ambiente externo, a saber, de alguno de los tantos grupos sociales y culturales existentes, en que cada uno está involucrado desde su entrada en el mundo consciente (…), o es preferible elaborar la propia concepción del mundo conscientemente y críticamente, y entonces, en conexión con el trabajo del propio cerebro, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la producción de la historia, ser guía de sí mismos, y no ya aceptar pasivamente desde fuera el sello de la propia personalidad?” (Cuadernos de la cárcel, 1375-76)

Se la planteó a sí mismo encerrado en la cárcel luego de haber participado apasionadamente en la lucha política. Es una pregunta que pienso que debemos plantearnos todos, especialmente los que tengamos pretensiones intelectuales.

La mayoría de los intelectuales y las personas en general no se plantean la pregunta, y de hecho adoptan la primera opción. Asumen prematuramente una concepción del mundo, religiosa, filosófica o política, piensan, conocen y trabajan desde ella. Pueden ser católicos, marxistas, liberales, socialistas, socialdemócratas, ambientalistas, ecologistas, feministas, o cualquiera otra. Y desde esa posición que adoptan desde el inicio, trabajan intelectualmente y luchan políticamente.

 

2.

Adherir a una concepción dada tiene ventajas obvias para los intelectuales de profesión, especialmente si tienen ambiciones políticas. Porque entran a formar parte de un grupo, de una corriente, y obtienen apoyo, ambiente, oportunidades. La otra opción, claramente te saca de la lucha política y te conduce al estudio, a la reflexión, a la ciencia, a apartarse por un tiempo, al menos hasta haber construido el propio conocimiento y concepción que te lleva, como dice Gramsci, a participar activamente en la producción de la historia con el sello de la propia persona.

¿Por qué comienzo esta charla con esta pregunta de Gramsci? Por dos motivos.

Uno, secundario: para que no se busque ni espere en lo que voy a plantear en esta charla, mi adhesión a alguna postura entre las que hoy se debaten en la política nacional y en el mundo. Hace muchos años yo opté por la segunda opción y me he mantenido en ella. Y lo que voy a plantear es uno de los resultados de esa opción, o sea, mi propia visión personal.

El segundo motivo de plantear la pregunta es más importante: y es que la pregunta que se planteó Gramsci es esencial para comprender su pensamiento. Toda su elaboración en la cárcel parte de esa pregunta y de la respuesta que le dio. Actualmente se ha puesto de moda mencionar a Gramsci como impulsor de la batalla cultural, e incluso de la guerra cultural, y la argumentan haciendo referencia a los escritos juveniles de Gramsci. Pero si hay algo en esa pregunta y en la respuesta que le da el propio Gramsci, es exactamente lo contrario a hacer de la cultura un instrumento de batalla, de guerra.

Lamentablemente lo que estamos viviendo actualmente en Chile y en el mundo es una especie de militarización de la cultura. Con la batalla cultural se hace de la cultura un instrumento bélico. Pienso que eso es, en realidad, la negación misma de la cultura.

Volveremos sobre esto.

 

3.

Planteo una segunda pregunta, mía: ¿Tiene sentido interesarnos por comprender lo que está pasando en el mundo a nivel geopolítico, desde un país periférico que no parece poder incidir en nada en lo que suceda, y desde personas como nosotros, que lo que pensemos y realicemos parece irrelevante a ese nivel geopolítico?

Además del hecho de que los humanos somos seres curiosos, orientados a conocerlo todo, puedo destacar tres elementos reales y actuales, que hacen que  nos importe mucho saber lo que pasa en el mundo, aunque nos parezca lejano y ajeno.

-     Primero: Porque saber y reconocer que todo lo que pasa en el mundo, a nivel espiritual, moral, ideológico, político, económico, nos impacta fuertemente, muy concretamente, mucho más de lo que estamos conscientes de ello. Estamos íntimamente interconectados, en todos esos niveles.

-         Segundo: Porque podemos prepararnos para lo que viene, si somos capaces de preverlo oportunamente.

-    Tercero: Porque tenemos la opción de orientar nuestra vida, en nuestro metro cuadrado como suele decirse, con conocimiento de lo que sucede en el mundo, y hacer opciones en la dirección de dinámicas que beneficien a la humanidad.

Claramente, esto se conecta con la primera pregunta de Gramsci y su respuesta en el sentido de que “es preferible elaborar la propia concepción del mundo conscientemente y críticamente, y en conexión con el trabajo del propio cerebro, ser guía de sí mismos, escoger la propia esfera de actividad, y participar activamente en la producción de la historia del mundo de modo personal.

 

4. 

Voy a exponer la tesis de que estamos viviendo una fase de agudización de la crisis de la civilización moderna. Una crisis que es muy peligrosa, como lo fue la anterior gran crisis de la civilización moderna, hace cien años, la cual derivó en el nazismo y el fascismo, en el estalinismo, en el americanismo, y en la segunda guerra mundial.

Mi tesis es que la crisis actual es tan seria que aumenta la necesidad y acelera la urgencia de transitar hacia una nueva y mejor civilización. Un cambio profundo, radical en nuestra vida, y de la humanidad.

Para explicar esto rigurosa y teóricamente, comenzaremos haciendo una visita intelectual a ese gran pensador italiano Antonio Gramsci, que vivió aquella crisis, la analizó en sí misma y en sus consecuencias, la explicó, la interpretó, y desarrolló lo que podemos entender como una metodología para comprender la realidad histórica, pata hacer frente a la crisis, y para construir una nueva civilización que planteó como el proyecto que realizar.

Naturalmente que mucho de lo que escribió Gramsci no se aplica a la realidad actual. Pero sus análisis, y sobre todo su metodología, son muy potentes, y nos sirven para pensar, analizar y comprender, y también para descubrir analogías y semejanzas entre lo que se vivió hace un siglo, aquella crisis, y la actual crisis. Y para concebir el proyecto de una nueva y mejor civilización. Por ello, en lo que sigue, expondré mis ideas en conexión con las de Gramsci - según mi interpretación de su pensamiento -,  y sin distinguir con rigor lo que sea propiamente gramsciano y lo que resulte de mis propia comprensión del tema. Probablemente atribuiré a Gramsci cosas no dichas por él pero que de algún modo pudieran derivarse de su pensamiento.

 

5.

Algunos elementos para entender a Gramsci.

Gramsci estudió periodismo en la Universidad de Turín. En sus estudios es influido por Benedetto Croce, filósofo que atribuye gran relevancia a la cultura. Muy joven adhiere al marxismo, pero en una visión abierta, lejos del dogmatismo que prevalecía después de la revolución rusa, el leninismo y el estalinismo.

En su juventud Gramsci fue, podemos decir, un activista político idealista que lucha principalmente en el plano cultural, de las comunicaciones. Funda revistas, publica artículos combativos, y en el plano intelectual intenta comprender el proceso formativo de la cultura, a fin de convertirla en actor de la revolución social. Le interesa saber cómo hacer para que las ideas se conviertan en fuerzas prácticas.

Es el Gramsci de la batalla cultural a la que se hace tanta referencia hoy, y que lo ha puesto de moda en los debates políticos. Cómo hacer que las ideas de izquierda, de clase, alcancen la hegemonía. Le da importancia al lenguaje, a los símbolos, al nombre de las calles, a los monumentos, a las obras de arte, en cuanto a que hagan presentes los postulados y valores de la propia ideología, en lo cotidiano de la gente, para lograr el objetivo de que la ideología que se impulsa se convierta en el sentido común.

Por diversas circunstancias, luchas internas, y por su prestigio, Gramsci llega a ser secretario general y máximo dirigente del partido comunista italiano.

Pero triunfa el fascismo, el partido comunista es puesto fuera de la ley y Gramsci es encarcelado. El ministerio público Michele Isgró concluye su requisitoria diciendo que «por veinte años debemos impedir a este cerebro funcionar» y de hecho Gramsci, en 1927 es condenado a veinte años, donde permanece hasta 1936. Muy enfermo es liberado y fallece poco después.

 

6.

Sólo que, en la cárcel, ese cerebro privilegiado no dejó de funcionar, sino que tuvo ocasión de desplegar su extraordinaria calidad y potencia intelectual. Debido a que lo afecta una enfermedad contagiosa, es instalado en una celda individual, y logra obtener los permisos para que le lleven los libros que pide a su familia y amigos, que además le proporcionan gruesos cuadernos escolares donde escribió sus notas, que después su cuñada, con la ayuda del economista Piero Sraffa, saca clandestinamente, y son enviados a los dirigentes del partido comunista italiano que estaban exiliados en Rusia, donde los cuadernos son guardados como reliquias sagradas. Escritos que creo que nadie lee.

Algunos años después de la caída del fascismo se publican algunos libros en que los editores del partido comunista italiano mezclan cartas y escritos anteriores, con trozos de los Cuadernos de la cárcel, suprimiendo muchas partes que no les parecen apropiadas, y reorganizado los textos por temas:

El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce (1948)

Los intelectuales y la organización de la cultura (1949)

Il Risorgimento (1949)

Notas sobre Macchiavello, la política y el Estado moderno (1949)

Literatura y vida nacional (1950)

Pasado y Presente (1951)

Ese fue el Gramsci que yo y muchos intelectuales conocimos en los años setenta. Permítanme hacer unas referencias personales sobre mi estudio de la obra de Gramsci. Porque ayuda a entender también lo que ha sucedido con ese autor a nivel ideológico y político. Mi relación con Gramsci ha tenido dos etapas. Entre (1969-1973), estuve estrechamente vinculado con un grupo de intelectuales gramscianos del PC, muy críticos del estalinismo.

Yerko Moretic – Director del Departamento de Filosofía y Ciencias Sociales de la Facultad de Ingeniería de la UTE.

Carlos Orellana – Escritor, director de la Editorial de la UTE. Director de la revista Araucaria.

Carlos Maldonado – director del IDIM (Instituto de Investigaciones Marxistas)

Sergio Vuskovic – Diputado comunista por Valparaíso

Alejandro Lipschutz – filósofo y científico ruso-letón.

 

7.

Pero ¿qué había pasado por la mente de Gramsci en la cárcel, y qué había escrito? Eso se hace posible conocer recién en 1976, cuando se publica por primera vez, en cuatro grandes volúmenes la edición crítica de Los Cuadernos de la cárcel, preparada por Valentino Gerratana, director del Instituto Gramsci de Italia. Recién el 2000 se traducen al castellano y son publicados en México. Casi 3.000 páginas en letra chica, que muy pocos leen porque en esos años el marxismo está en decadencia después de la caída del muro de Berlín y la fragmentación de la Unión Soviética. El partido comunista italiano se disuelve en 1991.

Vuelvo a mi experiencia personal sobre Gramsci. Una segunda etapa (1975-1980) en Italia: Pasquale Misuraca, un joven recién egresado de sociología, me muestra los tomos de la edición crítica de los Cuadernos. Nos entusiasmamos y fuimos a conocer a Valentino Gerratana, el Director del Instituto Gramsci, curador y editor de los Cuadernos.

Durante 5 años Pasquale y yo realizamos un estudio filológico prolongado y riguroso de la edición crítica de los Cuadernos de la Cárcel. Consignamos nuestra investigación en dos libros. La dimos a conocer a Valentino Gerratana quien, no obstante lo sorprendente de nuestros descubrimientos, dijo que debían ser publicados y los envió a la editorial De Donato vinculada al partido comunista italiano. Gerratana era la máxima autoridad en Gramsci.

Lo que descubrimos fue que Gramsci realizó una crítica muy radical del marxismo y de las sociologías. Los definió como fragmentos subordinados de las ideologías cientistas y positivistas.

 

8.

Gramsci:

- Critica la concepción de la historia como proceso que avanza según leyes históricas.

- Critica el determinismo de la sociedad por la economía, sobre la cual se levantaría según el marxismo la superestructura ideológica y cultural.

- Critica que la sociedad se organiza en sistemas y modos de producción coherentes, feudal, capitalista, socialista.

- Plantea que la realidad social e histórica es, en principio, muy heterogénea, y espontáneamente caótica. Pero que por eso mismo necesita, y se busca cultural y políticamente, su unificación, siendo el cemento de la sociedad, la cultura, el conocimiento, la ética, las creencias e ideas que guían y dan sentido a las personas, grupos, clases y estados. No es la economía, es la cultura, son las ideas las que guían a la economía y a la política.

- La sociedad humana, históricamente, va configurando grandes civilizaciones, que perduran durante siglos e incluso milenios. Su base es cultural, aunque reconoce que el marxismo capta una parte de ellas cuando analiza los sucesivos ‘modos de producción”.

- En sustitución del marxismo Gramsci plantea la que llama filosofía de la praxis, y “nueva ciencia de la historia y de la política”, como estructuras del conocimiento y de la proyectación de la acción transformadora.

De este modo Gramsci otorga gran importancia a la cultura, aún mucho más de lo que había planteado en sus escritos juveniles, destacando en particular el rol que han tenido las religiones, sobre las cuáles parecen haberse cohesionado a lo largo de la historia las civilizaciones, los imperios, los estados nacionales.

Esto último, hasta el surgimiento de la civilización moderna, en que algo parecido a la religión, pero que no es religión sino una concepción laica, racionalista, incluso antirreligiosa, o sea la Ilustración, el cientificismo y otros procesos intelectuales, fueron propuestos para cumplir la misma función unificadora de la sociedad.

 

9.

Gramsci sostiene que la civilización moderna, surgida con la Ilustración, con el capitalismo industrial, con la formación de los Estados nacionales, ha sido una gran civilización especialmente por sus logros económicos. Pero en los cinco siglos de su evolución esa civilización ha experimentado diversas crisis; pero en su tiempo, las primeras décadas del siglo XX, se trata de una crisis que afecta el funcionamiento vital de esa civilización, por eso la llama crisis orgánica.

Aunque no lo dice con estas palabras, la idea es que esas crisis recurrentes, y sobre todo la crisis orgánica, suceden debido a que se trataría de una civilización que podría decirse que está mal construida, incompleta, con muchas contradicciones. ¿Cuáles son esos defectos?

- El Iluminismo y el cientificismo no constituyen una concepción del mundo capaz de dar pleno sentido a la vida de las personas, y no son suficientes para crear un orden social estable. La moral que ofrecen no está fundada en la conciencia, sino en las leyes, o sea, en la imposición exterior de normas positivas formuladas por el Estado, que castiga su incumplimiento.

- Esa concepción mantiene una permanente separación ideológica entre las élites y las multitudes populares. Las élites son ilustradas, laicas, cientificistas; mentalidades éstas, que no penetran en las masas populares, usan lenguajes que son poco comprensibles para el pueblo.

- Se da en la civilización moderna una contradicción entre la economía y la política, que se agudiza con la crisis. Nacionalismo en lo político, internacionalismo en lo económico. Individualismo en el mercado, colectivismo en el Estado.

- Incapacidad de articular teoría y práctica, de modo que se genera en las personas y a nivel social una doble conciencia, una que afirmada en las palabras, y otra distinta que se manifiesta en la acción. Igualdad, libertad, fraternidad, en el discurso. Desigualdad, servidumbre de las mayorías, individualismo, en la práctica.

- En la Institucionalidad política, se mantiene una dualidad contradictoria entre el elemento representativo (democrático) y el elemento burocrático (autoritario).

 

10.

¿En qué consiste, y cómo se manifiesta una crisis orgánica?

Las crisis de civilización son, básicamente, procesos de disgregación social, en que el orden establecido tiende a disolverse,

Se pierde la cohesión social,

Las multitudes se desconectan de las élites y generan movimientos inorgánicos de protesta social, rebeliones, indisciplina, pérdida de gobernabilidad.

La economía se ve fuertemente afectada, porque las inversiones pierden previsibilidad, y se genera miedo a la incertidumbre.

Las creencias religiosas y políticas que generaban sentido de pertenencia pierden credibilidad. Hay desorientación, la gente se inquieta, protesta, se rebela.

Se multiplica la indisciplina social.

Eso fue lo que ocurrió en las primeras décadas del siglo XX. Se manifestó en grandes procesos, como la revolución rusa, los locos años veinte, la primera guerra mundial, las migraciones, el surgimiento de movimientos obreros anticapitalistas y anarquistas, las mafias, etc.

 

 

11.

RESPUESTAS  QUE SE DIERON A LA CRISIS, o ¿cómo se disciplinó a la población, se restableció el orden social y se restauró la institucionalidad económico-política?

Fueron varias y diferentes respuestas en distintos países, pero con el mismo propósito de disciplinar a la población y generar un nuevo orden:

Por un lado, en Italia, Alemania, España, Japón, el autoritarismo represivo, esto es, el fascismo, el nacismo, el franquismo, el militarismo japonés.

En Rusia, el estalinismo, que se expandiría después a los  países eslavos y de Europa oriental.

En Estados Unidos, el americanismo, que disciplina a la clase obrera con el fordismo, la cadena de montaje, la organización de la producción mediante la maximización de la eficiencia, y la policía.

Todo ello conduce a la Segunda Guerra Mundial, donde la población es disciplinada militarmente.

 

12.

Al final de la horrible guerra, la población empobrecida y temerosa del desastre, es disciplinada cultural, política y socialmente, hasta nuestros días, mediante una combinación de tres elementos:

-           La propuesta del desarrollo económico industrialista, con elevada participación del Estado, como el gran proyecto económico-político alrededor del cual deben orientarse todos los esfuerzos, las ciencias sociales e incluso todos los pensamientos.

-           La ampliación de los espacios de representación política partidista, voto universal, con derecho a voto de las mujeres, organizaciones políticas de las clases populares, partidos con diferentes ideologías que se encuentran a debatir en los Parlamentos y que compiten y rotan en el poder.

-           El Estado de bienestar, o sea la provisión de beneficios y soluciones a la pobreza, en educación, salud, vivienda, pensiones, subsidios, etc. ofrecidos por los gobiernos a la población (a segmentos crecientes de la población), financiados por los impuestos aumentados y crecientes. Y que van generando el conformismo, la masificación y la pasividad social.

 

13.

Así, llegamos hasta hoy, en que, después de 70 años, vuelve a presentarse una crisis orgánica de la civilización moderna. Crisis que se produce porque las tres grandes respuestas que se dieron finalmente a la anterior crisis, se han agotado y ya no surten los efectos esperados.

 En efecto:

-           La concepción del desarrollo industrialista es cuestionada por sus efectos sobre el medio ambiente,

-           La representación política partidista no convence a la población, que toma distancia de los partidos. Por la corrupción, por la fragmentación política, por la crisis de representatividad de los partidos. Por el abandono de las ideologías.

-           El estado de bienestar cruje, porque los Estados y gobiernos con déficits constantes y excesivamente endeudados, ya no tienen como solventar y seguir aumentando sus prestaciones sociales.

El diagnóstico de que estamos ante una nueva gran crisis de la civilización moderna está actualmente muy generalizado. Y es con base en ese diagnóstico, que se están aprestando y ya realizando nuevamente, respuestas a esa crisis de civilización. Pero respuestas que no convocan a una nueva civilización, sino a restaurar el orden civilizatorio existente.

Es lo que analizaré ahora, empleando algunos de los conceptos gramscianos.

Recordemos que “RESPUESTAS A LA CRISIS dentro del orden establecido” significa: disciplinar a la población, restaurar el orden social, y restablecer la institucionalidad económico-política.

 

14.

Obviamente hay fenómenos y realidades actuales que no existían en tiempos de Gramsci:

- Internet, las redes sociales, y las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Y las posibilidades de manipulación y control de éstas.

- La pandemia, que significó el más gigantesco ejercicio de control social jamás existido en la historia.

Dos respuestas que yo diría que tuvieron y mantienen éxitos, aunque parciales y no se sabe si serán duraderos.

El control social que ejercieron los gobiernos ante la pandemia demostró a la población, por un lado, el enorme poder represivo que puede ejercer el Estado, paralizando movimientos sociales y protestas, limitando la libertad de movimiento de las personas, afectando las actividades productivas y comerciales.

Por otro lado, se ‘demostró’ la capacidad del Estado para responder a emergencias y amenazas que afecten real o supuestamente la sobrevivencia de la población.

No cabe dudas de que con la pandemia los Estados se hicieron más fuertes ante la población, ante las empresas, y ante sistemas como la educación, la salud, los medios de comunicación, etc.

 

15.

En cuanto a lo que pasa en y con internet, las comunicaciones y las redes, mi impresión es que influyen fuertemente en las ideas y en los procesos políticos, pero en direcciones diferentes según la capacidad de controlar y de operar en ellas por los partidos y orientaciones ideológicas.

Pero en lo que indudablemente tienen éxito, es en su capacidad de controlar el tiempo y la actividad de las personas. Lo represento con la antigua idea del ‘panen et circensis’, pan y circo. Lo nuevo es que ahora el circo no es un espectáculo que las personas miran desde fuera, sino que nosotros mismos nos constituimos en comediantes, payasos, malabaristas, modelos, actores del espectáculo actuando ante nosotros mismos y ante los demás. O sea, somos parte del circo, y especialmente los adolescentes y los jóvenes; pero no solamente ellos.

 

16.

Vayamos ahora a la geopolítica, partiendo por la pregunta del segundo título de la charla: ¿QUÉ SIGNIFICAN LOS ÉXITOS DE TRUMP, MUSK, MELONI, LE PEN, WEIDEL, ORBAN, GEORGESCU, BUKELE, MILEI, KAISER, y la CPAC?

Ellos constituyen sin duda un intento de respuesta a la crisis de la civilización moderna, que se está organizando con bastante fuerza en Occidente. Es un intento de restablecer el orden social y crear una nueva institucionalidad económico-política.

La llamaremos LA RESPUESTA CONSERVARORA, siguiendo una recomendación gramsciana de identificar a los movimientos políticos por sus propios nombres, y no empleando adjetivos o conceptos que los descalifican y que, por eso mismo, nos dificultan entenderlos.  Leyendo y conociendo sus propias ideas, tal como las conversan entre ellos y como las proponen a la sociedad. Digamos que la recomendación es de un conocimiento no antagonista, único modo de comprenderlos, antes de proceder a la necesaria crítica.

Independientemente del juicio moral, ideológico y político que el fenómeno genere en cada uno, es importante estudiarlo, comprenderlo, explicarlo y prever sus consecuencias históricas, de modo que podamos actuar económica, política, cultural y moralmente frente a él con el conocimiento apropiado.

Se denomina conservadurismo, en sentido amplio, al conjunto de doctrinas y movimientos políticos que luchan por el poder político para restaurar, con la fuerza del Estado, las culturales, creencias religiosas y costumbres tradicionales de un pueblo o de una nación.

 

17.

Algunos importantes referentes intelectuales del conservadurismo son:

Edmun Burke, irlandés del siglo XVIII irlandés, fundador del conservadurismo liberal británico, con gran influencia en la política norteamericana y en todo occidente.

Pat Buchanan, estadounidense del siglo XX, politólogo, influenciador mediático conservador, católico tradicionalista, se dice que inspira a Trump.

Karol Wojtyla y otros pensadores católicos tradicionalistas.

Agustín Laje – filósofo e influenciador argentino, con gran audiencia en Latinoamérica y España.

Si escuchamos a los principales protagonistas y voceros del fenómeno, se trataría de una reacción popular y ciudadana, de sentido común, frente a la que llaman “decadencia de la civilización occidental”, o simplemente decadencia de Occidente.

Una civilización que, en su propia concepción, hundiría raíces y estaría fundada en la integración de tres componentes básicos: la filosofía griega, el derecho romano y los valores cristianos, y que con mayor o menor coherencia se habría desarrollado en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

De acuerdo con esa concepción conservadora, esta civilización occidental estaría en crisis porque ha sido pervertida por las políticas progresistas, socialdemócratas, ambientalistas, feministas, abortistas, LGTB, etc., que están identificando genéricamente como la que llaman cultura Woke.

 

18.

Las ideas y valores que los conservadores buscan restaurar serían, básicamente:

Primero: el individuo como sujeto dotado de un alma y dignidad espiritual de la cual derivan un conjunto de libertades y derechos que el Estado debe asegurar y nunca conculcar: la libertad de creencias, pensamiento, expresión y comunicación; la libertad de empresa, comercio y consumo; el derecho irrestricto a la propiedad privada y a establecer contratos independientes entre personas naturales y jurídicas; el derecho a la privacidad y a la autodefensa; la libre competencia y  la legitimidad de buscar el interés, la utilidad y el enriquecimiento personal.

Segundo: el ser humano como superior a la naturaleza y a toda otra especie biológica, implicando que puede aprovechar todos los recursos naturales, incluyendo los minerales y las fuentes de energías físicas y químicas, los vegetales y plantas de todo tipo, y las diversas especies animales, en cuanto le sean de utilidad para satisfacer sus necesidades, desarrollarse y progresar.

Tercero:  la pareja de hombre y mujer, y la familia tradicional, como la condición humana natural, célula básica de la sociedad, orientada a la reproducción de la vida, la crianza y educación de los hijos, y el desarrollo personal y social de sus integrantes; y en consecuencia, anterior y preeminente respecto del Estado, que ha de cumplir solamente una función subsidiaria.

En la visión conservadora, sería el abandono en la educación y en los medios de comunicación, y el rechazo social y político que han alcanzado esas ideas y valores tradicionales, lo que tiene a Occidente en crisis.

Y siendo así, la misión política de los conservadores sería restaurar en la sociedad, desplegando la batalla cultural y el poder político contra el progresismo Woke y las políticas estatistas, socialistas, socialdemócratas, ambientalistas, además de las diversidades sexuales, y también contra la centroderecha que se habría dejado permear por esas ideas y valores progresistas.

 

19.

Más allá de si estas ideas sean verdaderas o falsas, y de si esos valores sean positivos o negativos, respecto de lo cual cada uno puede tener o formarse una opinión, cabe plantearse dos preguntas:

La primera: ¿es la crisis actual de Occidente, la de esa civilización fundada sobre la integración de la filosofía griega, el derecho romano y la cultura cristiana, y de esos conceptos y valores tradicionales sobre el individuo, la familia y el Estado?

La segunda: ¿será realmente posible superar la crisis civilizatoria occidental restaurando los mencionados conceptos y valores que estarían en crisis porque habrían sido descuidados, despreciados o combatidos por el progresismo y las izquierdas?

Sobre la primera pregunta, pienso, ya lo dije, que es verdad que estamos viviendo una crisis de civilización en Occidente; pero no es la crisis de aquella civilización fundada sobre la filosofía griega, el derecho romano y los valores cristianos, sino de la civilización que desde hace cinco siglos abandonó la filosofía griega, el derecho romano y la cultura cristiana, para fundarse sobre tres pilares muy diferentes, a saber, el cientismo positivista y materialista, el industrialismo capitalista, y el nacionalismo estatista.

En efecto, la concepción filosófica predominante desde hace al menos cinco siglos no es la filosofía griega sino el empirismo positivista; la organización económica no es la del imperio romano sino la del capitalismo industrial y financiero; y lo que orienta y funda el orden colectivo no es la religión cristiana sino las ideologías elaboradas en torno a las ideas, valores y proyectos laicos, científicos, patrióticos y estatales. Es esta civilización moderna la que está en crisis; y no se trata de una crisis cualquiera, sino de una crisis estructural, sistémica, orgánica, vital.

 

20.

Pero es cierto que aquellas ideas y valores de la civilización occidental greco-romana-cristiana no desaparecieron en la sociedad moderna, sino que subsisten y perviven, pero en posiciones secundarias, subordinadas, relegadas de los centros vitales del conocimiento, la política y la cultura modernas. Esas ideas y valores a que se refieren y que defienden los conservadores - de la persona como dotada de un alma, del ser humano  como superior a la naturaleza, y de la familia tradicional como la condición humana natural – mantienen cierta presencia significativa en las clases y sectores populares menos integrados a la modernidad.

Es verdad también que esas creencias están ahora más amenazadas que antes, y arriesgan desaparecer por el embate de las ideologías que podemos identificar como posmodernas: el feminismo, el ambientalismo, el ecologismo, el animalismo, el abortismo, las diversidades de género, etc.

Es en esta situación y contexto que surgen intelectuales, comunicadores, líderes y fuerzas políticas que están movilizando a grupos y sectores sociales que no han sido absorbidos por la mentalidad moderna y posmoderna. Esas agrupaciones conservadoras y reaccionarias adquieren fuerza y capacidad de cohesionarse porque han podido adquirir voz y presencia en las comunicaciones en las redes sociales. En efecto, ellas se encontraban bastante excluidas de los espacios centrales del poder; también marginadas de las comunicaciones públicas, especialmente de la prensa y la televisión oficiales ‘políticamente correctas’, mainstream. En torno a ellas, como han planteado brutalmente los socialdemócratas alemanes, se había levantado un ‘muro sanitario’, calificándolos de ultraderechistas, fascistas, populistas, nazi, etc.

En algunos países están ganando. La lista de los mencionados anteriormente lo indica claramente.

 

21.

Pero ¿pueden esas ideas y fuerzas políticas conservadoras restaurar el orden y resolver la crisis de la civilización moderna?

Mi opinión es que, absolutamente no, porque miran al pasado, y porque los problemas reales y actuales de la crisis de la civilización moderna no son los que ellos identifican, sino que más bien los ocultan y tratan como si no existieran. Los problemas de la actual crisis son la disgregación social, el medio ambiente y el cambio climático, la desigualdad y la inequidad social, un sistema monetario que ha generado un endeudamiento generalizado excesivo, etc.

Y los conservadores miran hacia atrás, quisieran restaurar el pasado, lo que es imposible. Make America Great Again. Familias tradicionales, comportamientos que ya no existen.

Se mantiene y agudiza la contradicción entre el estatismo nacionalista y el internacionalismo económico, que no se resuelve sino que se agrava con los aranceles y el proteccionismo.

Se acentúa la fragmentación ideológica y la conflictividad política. Los problemas de gobernabilidad.

No se resuelven los problemas sociales, la desigualdad, el medio ambiente, etc. Más bien tenderán a incrementarse.

 

22.

Miremos un poco qué pasa en otras regiones del mundo.

En Rusia, o más formalmente en la Federación de Rusia. Después de la caída del comunismo que duró setenta años, tres generaciones, y que perdió la dominación sobre los países de Europa Oriental e demás integrantes de la URSS, se vivió inicialmente una crisis económica y política tremenda, que generó destrucción del sistema económico y pobreza.

Y además, el gobierno y el pueblo ruso se encontraron ante una completa desorientación por la pérdida de la identidad ideológica, política y económica del sistema socialista. Ante esa pérdida de identidad, Rusia ha tenido que reconstruirse, repensarse, encontrar su identidad. Y la busca, también, en su pasado, en su cultura tradicional, en su proyecto imperial.

Es también un conservadurismo, que tiene semejanzas y afinidades con el conservadurismo europeo y americano; pero que tiene otras raíces y fuentes. ¿Dónde fundar esa identidad? ¿Qué Pensadores influyen en Vladimir Putin y su gobierno?

Los escritores Dostoievski y Solzhenitsyn. Iván Ilyin, filósofo, político, orador, religioso conservador. Nikolai Berdiayev, filósofo cristiano ortodoxo. Lev Gumiliov, historiador, orientalista y filósofo. Alexander Duguin, teórico y analista de geopolítica.

Todos ellos han sido fuertes críticos de Occidente. Consideran al marxismo como una ideología venida de occidente, lo mismo que el materialismo, el individualismo y el ateísmo que, según ellos, no son parte de la cultura tradicional rusa. Son conservadores, de religión ortodoxa rusa, nacionalistas que postulan la necesidad de regenerar los valores tradicionales del pueblo ruso, en los que buscan una alternativa tanto frente a la democracia liberal de Occidente como al marxismo y el socialismo.

Cabe advertir que este pensamiento nacionalista y tradicionalista ruso mantiene nexos con el conservadurismo occidental, y no es extraño que tanto Trump como Putin se consideren amigos, dialoguen y puedan llegar a entenderse a nivel geopolítico y económico.

 

23.

Otro mundo, otra civilización, es China, sobre la cual no puedo decir casi nada porque conozco demasiado poco de ella en la actualidad. Pero me sorprendió escuchar hace unos días a Alberto Mayor, un sociólogo chileno que me parece bastante serio, que afirmó haber estudiado atentamente los informes y discusiones del último Congreso del Partido Comunista Chino, que como se sabe, recoge todas las elaboraciones intelectuales que tienen influencia en China. En ellos, según Mayol, un concepto muy repetido y en que había coincidencia es que la civilización occidental está en crisis. Que los chinos, mientras se desarrollan y refuerzan económica y militarmente, esperan que Occidente se derrumbe por su propia crisis interna, de modo de expandir enseguida por el mundo la propia civilización china.

He escuchado varios comentaristas que sostienen que también los chinos estarían buscando reforzar su identidad nacional e imperial, en función de lo cual exploran en su historia milenaria, y piensan en cierta posible fusión entre el ideal comunismo y el confucianismo.

 

24.

Quisiera decir algo sobre la Unión Europea, que agrupa a 27 Estados de Europa central y occidental, y que actualmente está estrechamente comprometida con Ucrania en la guerra con Rusia.

No cabe duda de que también Europa experimenta la crisis, y no solamente la vive, sino que la reconoce abiertamente en muchos discursos y análisis políticos, incluso oficiales, que afirman que su civilización se encuentra amenazada.

Una cuestión que impacta y que actualmente parece central en la política y geopolítica de la Unión Europea, es el proyecto de rearme estratégico que vienen planteando los líderes de Alemania, Francia y otros de la Unión Europea. Hace pocos días fue aprobado formalmente en el Parlamento Europeo el "Libro Blanco sobre el futuro de la defensa europea", Se encuentran ahí algunas afirmaciones  sorprendentes, que cito:
- "La UE está actualmente bajo ataque".
- "La guerra de agresión de Putin contra Ucrania es ampliamente reconocida como un ataque al orden de paz europeo posterior a la Segunda Guerra Mundial"; "La seguridad europea no puede existir sin seguridad en su vecindad inmediata".

"China está erosionando el orden internacional basado en normas".  "China intenta consolidarse como potencia dominante en la región del Indo-Pacífico", y “representa un riesgo para la seguridad regional y global y para los intereses económicos de la UE";
- Es necesario "proteger los intereses estratégicos de la UE [...] en el continente africano";
- "A la UE le interesa considerar a Ucrania como parte integrante de un sistema de seguridad verdaderamente europeo";
- "El Mar Negro ha pasado de tener un papel secundario a ser un principal teatro militar para la UE y la OTAN, y junto con el Mar Báltico, se ha convertido en una región estratégica crucial para la seguridad europea a la hora de contrarrestar la amenaza rusa";
- "La UE es un proyecto de paz y debe luchar por la paz y la estabilidad", pero al mismo tiempo "debemos apoyar a Ucrania y ser más resilientes"; "Ucrania lucha valientemente por nuestros valores europeos";
- "La integridad territorial de Europa está amenazada". "Rusia, apoyada por sus aliados, incluidos Bielorrusia, China, Corea del Norte e Irán, representa la amenaza directa e indirecta más importante para la UE y su seguridad";
- "La seguridad ucraniana y la seguridad europea son la misma cosa";
- "Deplora los votos del gobierno estadounidense en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad";
- "El Escudo Oriental y la Línea de Defensa del Báltico deberían ser los proyectos emblemáticos de la UE"; "Insta, por tanto, a los Estados miembros a que suministren más armas y municiones a Ucrania antes del final de las negociaciones";
- "Advierte que si la UE retirara su apoyo y Ucrania se viera obliga a rendirse, Rusia actuaría contra otros países";
- "Pide a los Estados miembros de la UE, a los socios internacionales y a los aliados de la OTAN que levanten todas las restricciones al uso de los sistemas de armas occidentales suministrados a Ucrania contra objetivos militares en territorio ruso";
- "Pide a los Estados miembros de la UE que destinen al menos el 0,25% de su PIB a la ayuda militar a Ucrania"
Es un lenguaje bélico por donde se lo mire. También puede interpretarse como un discurso tendiente a crear las condiciones internas para que la población y los gobiernos europeos estén dispuestos a financiar el gran rearme que sería necesario. Rearme que implicará, obviamente, sacrificar recursos para el estado de bienestar europeo, ya bastante reducido.

Se escuchan, además, discursos prebélicos muy encendidos, de la Presidenta de la Unión Europea señora Ursula von der Leyen.

 

25.

¿Quién es y qué piensa Ursula van der Leyen? Leo en Wikipedia: “Fue Ministra de Defensa de Alemania, con la canciller Angela Merkel, destacando por posiciones militaristas y de fuerza en diversos conflictos bélicos que ocurrieron en su período en el mundo. En 2011 en una entrevista de la revista Der Spiegel, von der Leyen expresó su preferencia por los “Estados Unidos de Europa” siguiendo el modelo de los estados federados, un sistema que según ella beneficiaría la resolución de asuntos relativos a las finanzas, los impuestos, la economía y la política en la Unión Europea.​ Dentro de la misma perspectiva europeísta, ha sostenido que la creación de un ejército europeo sería un objetivo de largo plazo”.

Sus referentes intelectuales son los del federalismo europeo.

Entonces, investiguemos un poco, ¿qué es el federalismo europeo? La corriente de pensamiento partidaria de la aplicación del modelo de organización política federal al proceso de construcción europea.

Entre los referentes intelectuales de la Unión y del federalismo europea se encuentran:

Jean Monnet, político y consejero económico francés. Robert Schuman, político francés que, junto con Jean Monnet, es considerado el arquitecto del proyecto de integración europea. Úrsula Hirschmann, alemana, activista antifascista, feminista, que participó en la creación del Movimiento Federalista Europeo. Johan Willem Beyen, neerlandés, banquero, empresario y político que trazó la ruta hacia un mercado común y una unión aduanera en Europa. Marga Klompé, neerlandesa, política, científica y defensora de los derechos humanos que impulsó la creación del mercado único.

Entre las fuentes intelectuales más importantes del Federalismo Europeo se encuentra EL MANIFIESTO DE VENTOTENE (1944) redactado por  Altiero Spinelli y Ernesto Rossi; adoptado como programa en el Movimiento Federalista Europeo, es uno de los documentos inspiradores de la Unión Europea, revivido actualmente por el proyecto de rearmar Europa y superar las diferencias nacionales.

 

26.

El Manifiesto de Ventotene es un texto muy interesante, pero también cuestionable en varios sentidos. La crisis, afirma, es causada por la organización de la sociedad en Estados soberanos. El título de la primera parte, muy decidor: “La crisis de la civilización moderna”. Ahí se afirma: “La soberanía absoluta de los Estados nacionales ha llevado a la voluntad de dominio de cada uno de ellos, ya que cada uno se siente amenazado por el poder de los demás y considera como su "espacio vital" territorios cada vez más amplios, que le permitan moverse libremente y asegurarse los medios de existencia, sin depender de nadie. Este deseo de dominación sólo podía ser apaciguado por la hegemonía del Estado más fuerte sobre todos los demás esclavizados. Como consecuencia de esto, el Estado, de ser el protector de la libertad de los ciudadanos, se ha transformado en el amo de los sujetos mantenidos en servicio, con todas las facultades para maximizar la eficiencia de la guerra”.

“El problema que primero debe resolverse, y sin el cual cualquier otro progreso es sólo una apariencia, es la abolición definitiva de la división de Europa en Estados nacionales soberanos”.

¿Cómo se logra eso, según el Manifiesto de Ventotene?

“Con la propaganda y la acción, intentando por todos los medios establecer acuerdos y vínculos entre movimientos similares que ciertamente se están formando en los distintos países, es necesario sentar las bases de un movimiento capaz de movilizar todas las fuerzas para dar origen al nuevo organismo, que será la creación más grande y más innovadora que haya surgido en Europa en siglos; crear un gran Estado federal que disponga de fuerzas armadas europeas en lugar de ejércitos nacionales, elimine decisivamente las autarquías económicas, columna vertebral de los regímenes totalitarios, y disponga de órganos y medios suficientes para aplicar en cada uno de los Estados federales sus decisiones encaminadas a mantener un orden común”.

 

27.

“Este movimiento obtiene la visión y la certeza de que eso hay que hacer, no de una consagración previa por parte de una todavía inexistente voluntad popular, sino de su propia conciencia de representar las necesidades profundas de la sociedad moderna. Da así las primeras directrices del nuevo orden, la primera disciplina social a las nuevas masas. A través de esta dictadura del partido revolucionario se forma el nuevo Estado (federal europeo) y la nueva democracia a su alrededor. No hay que temer que tal régimen revolucionario necesariamente desemboque en un nuevo despotismo. Desemboca en él si se fuera modelando un tipo de sociedad servil. Pero si el partido revolucionario crea con mano firme desde los primeros pasos las condiciones para una vida libre, en la que todos los ciudadanos puedan participar verdaderamente en la vida del Estado, su evolución será, aunque sea a través de posibles crisis políticas secundarias, en el sentido de una comprensión y aceptación progresivas del nuevo orden por parte de todos y, por tanto, en el sentido de una posibilidad creciente de funcionamiento de instituciones políticas libres.

Me parece todo esto tan peligroso como lo de Trump en Estados Unidos y lo de Putin en Rusia.

 

28.

Como conclusión de los análisis planteados, parece que podemos decir que la crisis de la civilización afecta y es percibida por las cuatro grandes potencias mundiales. Cada una de ellas busca una salida, pero todas lo hacen tratando de encontrar en pensamientos del pasado, las respuestas que no saben elaborar creativamente, autónomamente, solidariamente.

Entonces, les propongo que volvamos a Gramsci y veamos cuáles fueron sus ideas básicas respecto a la superación de la crisis mediante la construcción de la que llama “una nueva civilización integral”.

Precisemos, ante todo, que Gramsci no propone ninguna solución ni alternativa en lo económico, lo político y lo geopolítico. Se concentra en la búsqueda, o mejor, en la metodología para la construcción de aquella nueva concepción del mundo que pueda constituir el fundamento cultural de esa nueva civilización.

Como dije anteriormente, le preocupa especialmente la separación entre el pensamiento culto, de las élites, y la cultura popular, y por tanto se pregunta ¿cómo construir una concepción que supere esa división? División que, agrega, está en la base de la separación entre dirigentes y dirigidos, entre gobernantes y multitudes subordinadas. Que es cuestión fundamental que resolver.

Le preocupa la separación entre teoría y práctica, entre lo que se afirma en el discurso y lo que se vive concretamente. Y por consiguiente, la necesidad de encontrar una nueva relación entre la teoría y la práctica.

Le preocupa la fragmentación del pensamiento, de las creencias, de las ideologías, por lo que se pregunta cómo desplegar procesos de unificación cultural que sean consistentes y que respeten la riqueza de la diversidad.

Le preocupa la cuestión decisiva de cómo abandonar el pasado, las concepciones intelectuales añejas, sin perder todo lo valioso y recuperable que se encuentra en ellas, o sea, como articular lo antiguo con lo nuevo.

 

29.

Conceptos absolutamente básicos que se encuentran dispersos en los Cuadernos de Gramsci.

1. Superar la disgregación social que en último término es lo que define una crisis orgánica; pera superarla no al interior de la civilización actual, sino construyendo una nueva civilización. No puede consistir en DISCIPLINAR a la gente, a las clases y categorías sociales existentes, sino en UNIFICARLAS, en el proceso de creación de una unidad cultural, política y espiritual superior.

(Gramsci critica esa combinación de consenso y coerción, que es lo que se plantea en las democracias modernas para mantener la integración nacional. Dice que eso que llaman ‘consenso’ es en realidad buscar el ‘conformismo’ de las masas, no un consenso activo).

2. Se pone énfasis en LO NUEVO, que es lo que hay que identificar, que debiese estar ya presente, germinalmente, en embrión, en la realidad y la cultura existente. Es bastante radical en que hay que SEPARAR lo nuevo de lo viejo, para no ser absorbido, reintegrado.

Dice que, en cierto sentido, adversario es todo el pasado. Pero ¿cómo puede ser adversario el pasado? Precisamente porque se trata de crear lo nuevo, y el pasado condiciona. El pasado está sedimentado y objetivado en las estructuras existentes, que es lo que hay que cambiar. Gramsci es tan radical como Jesús de Nazareth, que decía algo similar: Hay que nacer de nuevo. Cuando le preguntan cómo puede eso ser posible, responde: nacer de nuevo en el espíritu y en el conocimiento de la verdad. No se pone el vino nuevo en odres viejos. No hay que coser remiendos nuevos en los trajes viejos. No se trata colocar parches para reparar lo que habría que desechar.

3. Esto se conecta con la pregunta del comienzo, la pregunta de si participar en una concepción del mundo adoptada desde el ambiente externo, de alguno de los tantos grupos sociales y culturales existentes, o elaborar la propia visión conscientemente, y entonces, en conexión con el trabajo del propio cerebro, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la producción de la historia, ser guía de sí mismos, y no ya aceptar pasivamente desde fuera el sello de la propia personalidad.

 

30.

4. Y porque lo nuevo es incipiente, pequeño, frágil, no debe enfrentarse a lo viejo, a lo existente poderoso que fácilmente lo destruirá. Pero no sólo por eso, sino porque el definirse en antagonismo, en contra, significa en sí mismo un modo inconsciente de subordinación. Uno se termina definiendo como ‘anti’, anti capitalista, anti estatista, anti sistema. No se defino por sí mismo, lo que es, por lo que representa, por el proyecto propio, creativamente.

5. Dice entonces Gramsci que el proceso implica: a) Separarse; b) No antagonizar; y c) Conquistar, o menor dicho, CONSTRUIR LA AUTONOMÍA. La autonomía consiste en acceder a un punto de vista superior, más elevado, al cual los adversarios, o sea quienes se opongan a éste, no pueden acceder.

Para alcanzar la autonomía es necesario: Primero, conocer, estudiar, todos los puntos de vista, las concepciones existentes, en sus niveles más altos, para lograr asimilar de ellas todo lo que tengan de valioso y aprovechable. Sólo se puede criticar lo que se conoce, y cuando se conoce, se descubre que hay partes de verdad en todas las elaboraciones elevadas que se han formulado.

Y segundo, hay que integrarlas en un enfoque comprensivo, asumiendo la diversidad y la complejidad de la realidad, del pensamiento, y de la cultura. Cuando se ha alcanzado ese punto de vista superior, ya no se teme al adversario, no hay peligro de ser absorbido, se es imbatible.

Es en este sentido que afirma: "Criticar la propia concepción del mundo significa hacerla unitaria y coherente y elevarla hasta el punto a que ha llegado el pensamiento mundial más avanzado". (Cuadernos, 11, p. 1376).

 

31.

Lo que plantea Gramsci es la necesidad de organizar y desplegar un PROYECTO INTELECTUAL Y CULTURAL GRANDIOSO, en que pueden participar todos. Todos, y expresamente, dice, no sólo los intelectuales y científicos. Porque cada persona tiene experiencias, conocimientos, creatividad, mientras que nadie puede alcanzar una comprensión completa de la realidad.

Por eso formula la que llama FILOLOGÍA VIVIENTE, que consiste en que como cada uno conocen su realidad y puede comunicarla mejor que nadie, hay preguntar a todos, recoger todas las experiencias e ideas de la CULTURA POPULAR CREATIVA. Se trata de reconocer molecularmente todos los modos de pensar distribuidos entre la gente.

El proyecto de la nueva civilización requiere asumir en cierto modo las necesidades y aspiraciones del pueblo. Integradas en las elaboraciones de la más alta y avanzada cultura. Hay que superar, en ese sentido, la separación entre élites y masas, entre dirigentes y dirigidos, entre intelectuales y personas sencillas.

Y hay que conectar la cultura popular con las elaboraciones superiores, de la alta cultura. Esta conexión entre la cultura popular y la alta cultura debe también ser construida. Y para eso plantea la necesidad de una cierta masa de los que llama INTELECTUALES ORGÁNICOS, que ponen en contacto a los grandes intelectuales y elaboradores de cultura, y el pueblo, sus necesidades y la creatividad popular.

Esos intelectuales orgánicos deben estar y mantenerse en contacto con el pueblo, y también estudiar y mantenerse al día, por decirlo así, con las elaboraciones de los grandes intelectuales.

En función de este gran proyecto cultural Gramsci elabora un conjunto de propuestas sobre la educación, en todos sus niveles, y en las comunicaciones, dando importancia a las revistas y medios para llegar a todos los niveles culturales de la gente. Si hubiera conocido Internet, las redes sociales, el e-learning y todo lo que permiten las tecnologías actuales, hubiera gozado y quizás cuántas y cuáles iniciativas culturales, de investigación, comunicación y educación hubiese formulado.

 

32.

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES.

A primera vista pareciera que todo lo propuesto es muy difícil, idealista, imposible, improbable, y demasiado complejo. Pienso que, en realidad, es algo mucho más sencillo de lo que se pueda pensar. Por dos razones.

Primero, porque no hay que esperar que ese largo y complejo proceso intelectual y cultural esté completo para comenzar a vivir y experimentar la nueva civilización. Al contrario, basta con empezar a caminar en esa dirección, porque como dice Santa Catalina de Siena, “el camino hacia el cielo, es el cielo”. EL CAMINO A LA NUEVA CIVILIZACIÓN, ES LA NUEVA CIVILIZACIÓN.

 Segundo, porque hay un conjunto de ideas sencillas en las que fácilmente convergen tanto los grandes intelectuales como la mayoría de la gente. Entre ellas, que la guerra es una barbaridad, algo horrible. Que hay que tratar de vivir en paz.

Que la humanidad es una, y todos los hombres y mujeres estamos en el mismo barco, en el mismo planeta.

Que es muy conveniente desarrollar la cooperación, la integración, la solidaridad.

Con esas pocas ideas básicas ya se puede empezar a elaborar y practicar una economía de solidaridad  y trabajo, una política de  unidad e integración social, una cultura de diálogo y entendimiento.

En el fondo, todas las religiones, todas las filosofías, todas las ciencias, coinciden en unos pocos valores esenciales para una vida buena.

También, si dejamos de adherir prematuramente a una postura ya dada, y pensamos con nuestra propia cabeza, explorando en nuestra conciencia, fácilmente llegaremos a compartir un conjunto de ideas, principios y valores humanos esenciales.

 

33.

Cabe, finalmente preguntarse: ¿Será este proyecto de crear una nueva civilización, suficiente para dar sentido a la vida personal, a las comunidades y a las naciones, que es lo que una civilización necesita para cohesionar a sus integrantes y constituirse?

El proyecto de crear una nueva civilización es la más extraordinaria, grandiosa y hermosa obra histórica que podamos proponernos los seres humanos; y además, en la construcción de ella se crea desde el inicio, el más amigable y amoroso entorno para favorecer el desarrollo personal integral, la formación de personas y comunidades de conocimiento, creativas, autónomas y solidarias.

En este proyecto pueden converger y participar conservadores y progresistas, liberales y marxistas, cristianos y budistas, creyentes y ateos, científicos y filósofos, ambientalistas y demás denominaciones. Con un requisito, pero no impuesto desde afuera sino que brota del interior de cada concepción que quiere perfeccionarse: el que plantea Gramsci: "Criticar la propia concepción del mundo significa hacerla unitaria y coherente, y elevarla hasta el punto a que ha llegado el pensamiento mundial más avanzado".

Es un proyecto en el que cada persona puede participar, con sus propias ideas y experiencias. No es necesario inscribirse, ni cumplir requisitos. Basta tener conciencia, tomar la decisión, pensar y actuar con la propia cabeza, y ya se comienza a habitar en la nueva civilización.

Podemos comenzar, cada uno, DESARMANDO NUESTRO PROPIO ESPÍRITU, DESARMANDO NUESTRAS IDEAS, NUESTRA MENTE Y NUESTRAS MANOS, y comenzar a buscar juntos un camino de unión.

La guerra cultural es una locura, es la negación de la esencia de la cultura, de la razón, de la inteligencia.

 

Luis Razeto Migliaro