¿QUÉ
ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO?
ANTONIO
GRAMSCI Y LA BATALLA CULTURAL. ¿QUÉ SIGNIFICAN LOS ÉXITOS DE
TRUMP, MUSK, MELONI, LE PEN, WEIDEL, ORBAN, GEORGESCU, BUKELE, MILEI,
KAISER, CPAC, PUTIN?
(Conferencia
de Luis Razeto en el Acto de Inauguración del Año Académico 2025
en el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad, 16 de marzo de 2025, Santiago
de Chile).
1.
Antonio
Gramsci se planteaba preguntas. A veces preguntas raras, como ésta:
“¿Será
preferible participar en una concepción del mundo adoptada desde el
ambiente externo, a saber, de alguno de los tantos grupos sociales y
culturales existentes, en que cada uno está involucrado desde su
entrada en el mundo consciente (…), o es preferible elaborar la
propia concepción del mundo conscientemente y críticamente, y
entonces, en conexión con el trabajo del propio cerebro, escoger la
propia esfera de actividad, participar activamente en la producción
de la historia, ser guía de sí mismos, y no ya aceptar pasivamente
desde fuera el sello de la propia personalidad?” (Cuadernos
de la cárcel,
1375-76)
Se
la planteó a sí mismo encerrado en la cárcel luego de haber
participado apasionadamente en la lucha política. Es una pregunta
que pienso que debemos plantearnos todos, especialmente los que
tengamos pretensiones intelectuales.
La
mayoría de los intelectuales y las personas en general no se
plantean la pregunta, y de hecho adoptan la primera opción. Asumen
prematuramente una concepción del mundo, religiosa, filosófica o
política, piensan, conocen y trabajan desde ella. Pueden ser
católicos, marxistas, liberales, socialistas, socialdemócratas,
ambientalistas, ecologistas, feministas, o cualquiera otra. Y desde
esa posición que adoptan desde el inicio, trabajan intelectualmente
y luchan políticamente.
2.
Adherir
a una concepción dada tiene ventajas obvias para los intelectuales
de profesión, especialmente si tienen ambiciones políticas. Porque
entran a formar parte de un grupo, de una corriente, y obtienen
apoyo, ambiente, oportunidades. La otra opción, claramente te saca
de la lucha política y te conduce al estudio, a la reflexión, a la
ciencia, a apartarse por un tiempo, al menos hasta haber construido
el propio conocimiento y concepción que te lleva, como dice Gramsci,
a participar activamente en la producción de la historia con el
sello de la propia persona.
¿Por
qué comienzo esta charla con esta pregunta de Gramsci? Por dos
motivos.
Uno,
secundario: para que no se busque ni espere en lo que voy a plantear
en esta charla, mi adhesión a alguna postura entre las que hoy se
debaten en la política nacional y en el mundo. Hace muchos años yo
opté por la segunda opción y me he mantenido en ella. Y lo que voy
a plantear es uno de los resultados de esa opción, o sea, mi propia
visión personal.
El
segundo motivo de plantear la pregunta es más importante: y es que
la pregunta que se planteó Gramsci es esencial para comprender su
pensamiento. Toda su elaboración en la cárcel parte de esa pregunta
y de la respuesta que le dio. Actualmente se ha puesto de moda
mencionar a Gramsci como impulsor de la batalla cultural, e incluso
de la guerra cultural, y la argumentan haciendo referencia a los
escritos juveniles de Gramsci. Pero si hay algo en esa pregunta y en
la respuesta que le da el propio Gramsci, es exactamente lo contrario
a hacer de la cultura un instrumento de batalla, de guerra.
Lamentablemente
lo que estamos viviendo actualmente en Chile y en el mundo es una
especie de militarización de la cultura. Con la batalla cultural se
hace de la cultura un instrumento bélico. Pienso que eso es, en
realidad, la negación misma de la cultura.
Volveremos
sobre esto.
3.
Planteo
una segunda pregunta, mía: ¿Tiene sentido interesarnos por
comprender lo que está pasando en el mundo a nivel geopolítico,
desde un país periférico que no parece poder incidir en nada en lo
que suceda, y desde personas como nosotros, que lo que pensemos y
realicemos parece irrelevante a ese nivel geopolítico?
Además
del hecho de que los humanos somos seres curiosos, orientados a
conocerlo todo, puedo destacar tres elementos reales y actuales, que
hacen que nos importe mucho saber lo que pasa en el mundo,
aunque nos parezca lejano y ajeno.
- Primero:
Porque saber y reconocer que todo lo que pasa en el mundo, a nivel
espiritual, moral, ideológico, político, económico, nos impacta
fuertemente, muy concretamente, mucho más de lo que estamos
conscientes de ello. Estamos íntimamente interconectados, en todos
esos niveles.
- Segundo:
Porque podemos prepararnos para lo que viene, si somos capaces de
preverlo oportunamente.
- Tercero:
Porque tenemos la opción de orientar nuestra vida, en nuestro metro
cuadrado como suele decirse, con conocimiento de lo que sucede en el
mundo, y hacer opciones en la dirección de dinámicas que beneficien
a la humanidad.
Claramente,
esto se conecta con la primera pregunta de Gramsci y su respuesta en
el sentido de que “es
preferible elaborar la propia concepción del mundo conscientemente y
críticamente, y en conexión con el trabajo del propio cerebro, ser
guía de sí mismos, escoger la propia esfera de actividad, y
participar activamente en la producción de la historia del mundo de
modo personal.
4.
Voy
a exponer la tesis de que estamos viviendo una fase de agudización
de la crisis de la civilización moderna.
Una crisis que es muy peligrosa, como lo fue la anterior gran crisis
de la civilización moderna, hace cien años, la cual derivó en el
nazismo y el fascismo, en el estalinismo, en el americanismo, y en la
segunda guerra mundial.
Mi
tesis es que la crisis actual es tan seria que aumenta la necesidad y
acelera la urgencia de transitar hacia una nueva y mejor
civilización. Un cambio profundo, radical en nuestra vida, y de la
humanidad.
Para
explicar esto rigurosa y teóricamente, comenzaremos haciendo una
visita intelectual a ese gran pensador italiano Antonio Gramsci, que
vivió aquella crisis, la analizó en sí misma y en sus
consecuencias, la explicó, la interpretó, y desarrolló lo que
podemos entender como una metodología para comprender la realidad
histórica, pata hacer frente a la crisis, y para construir una nueva
civilización que planteó como el proyecto que realizar.
Naturalmente
que mucho de lo que escribió Gramsci no se aplica a la realidad
actual. Pero sus análisis, y sobre todo su metodología, son muy
potentes, y nos sirven para pensar, analizar y comprender, y también
para descubrir analogías y semejanzas entre lo que se vivió hace un
siglo, aquella crisis, y la actual crisis. Y para concebir el
proyecto de una nueva y mejor civilización. Por ello, en lo que
sigue, expondré mis ideas en conexión con las de Gramsci - según
mi interpretación de su pensamiento -, y sin distinguir con
rigor lo que sea propiamente gramsciano y lo que resulte de mis
propia comprensión del tema. Probablemente atribuiré a Gramsci cosas no
dichas por él pero que de algún modo pudieran derivarse de su
pensamiento.
5.
Algunos
elementos para entender a Gramsci.
Gramsci
estudió periodismo en la Universidad de Turín. En sus estudios es
influido por Benedetto Croce, filósofo que atribuye gran relevancia
a la cultura. Muy joven adhiere al marxismo, pero en una visión
abierta, lejos del dogmatismo que prevalecía después de la
revolución rusa, el leninismo y el estalinismo.
En
su juventud Gramsci fue, podemos decir, un activista político
idealista que lucha principalmente en el plano cultural, de las
comunicaciones. Funda revistas, publica artículos combativos, y en
el plano intelectual intenta comprender el proceso formativo de la
cultura, a fin de convertirla en actor de la revolución social. Le
interesa saber cómo hacer para que las ideas se conviertan en
fuerzas prácticas.
Es
el Gramsci de la batalla cultural a la que se hace tanta referencia
hoy, y que lo ha puesto de moda en los debates políticos. Cómo
hacer que las ideas de izquierda, de clase, alcancen la hegemonía.
Le da importancia al lenguaje, a los símbolos, al nombre de las
calles, a los monumentos, a las obras de arte, en cuanto a que hagan
presentes los postulados y valores de la propia ideología, en lo
cotidiano de la gente, para lograr el objetivo de que la ideología
que se impulsa se convierta en el sentido común.
Por
diversas circunstancias, luchas internas, y por su prestigio, Gramsci
llega a ser secretario general y máximo dirigente del partido
comunista italiano.
Pero
triunfa el fascismo, el partido comunista es puesto fuera de la ley y
Gramsci es encarcelado. El ministerio público Michele Isgró
concluye su requisitoria diciendo que «por veinte años debemos
impedir a este cerebro funcionar» y de hecho Gramsci, en 1927 es
condenado a veinte años, donde permanece hasta 1936. Muy enfermo es
liberado y fallece poco después.
6.
Sólo
que, en la cárcel, ese cerebro privilegiado no dejó de funcionar,
sino que tuvo ocasión de desplegar su extraordinaria calidad y
potencia intelectual. Debido a que lo afecta una enfermedad
contagiosa, es instalado en una celda individual, y logra obtener los
permisos para que le lleven los libros que pide a su familia y
amigos, que además le proporcionan gruesos cuadernos escolares donde
escribió sus notas, que después su cuñada, con la ayuda del
economista Piero Sraffa, saca clandestinamente, y son enviados a los
dirigentes del partido comunista italiano que estaban exiliados en
Rusia, donde los cuadernos son guardados como reliquias sagradas.
Escritos que creo que nadie lee.
Algunos
años después de la caída del fascismo se publican algunos libros
en que los editores del partido comunista italiano mezclan cartas y
escritos anteriores, con trozos de los Cuadernos de la cárcel,
suprimiendo muchas partes que no les parecen apropiadas, y
reorganizado los textos por temas:
El
materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce (1948)
Los
intelectuales y la organización de la cultura (1949)
Il
Risorgimento (1949)
Notas
sobre Macchiavello, la política y el Estado moderno (1949)
Literatura
y vida nacional (1950)
Pasado
y Presente (1951)
Ese
fue el Gramsci que yo y muchos intelectuales conocimos en los años
setenta. Permítanme hacer unas referencias personales sobre mi
estudio de la obra de Gramsci. Porque ayuda a entender también lo
que ha sucedido con ese autor a nivel ideológico y político. Mi
relación con Gramsci ha tenido dos etapas. Entre (1969-1973), estuve
estrechamente vinculado con un grupo de intelectuales gramscianos del
PC, muy críticos del estalinismo.
Yerko
Moretic – Director del Departamento de Filosofía y Ciencias
Sociales de la Facultad de Ingeniería de la UTE.
Carlos
Orellana – Escritor, director de la Editorial de la UTE. Director
de la revista Araucaria.
Carlos
Maldonado – director del IDIM (Instituto de Investigaciones
Marxistas)
Sergio
Vuskovic – Diputado comunista por Valparaíso
Alejandro
Lipschutz – filósofo y científico ruso-letón.
7.
Pero
¿qué había pasado por la mente de Gramsci en la cárcel, y qué
había escrito? Eso se hace posible conocer recién en 1976, cuando
se publica por primera vez, en cuatro grandes volúmenes la edición
crítica de Los Cuadernos de la cárcel, preparada por Valentino
Gerratana, director del Instituto Gramsci de Italia. Recién el 2000
se traducen al castellano y son publicados en México. Casi 3.000
páginas en letra chica, que muy pocos leen porque en esos años el
marxismo está en decadencia después de la caída del muro de Berlín
y la fragmentación de la Unión Soviética. El partido comunista
italiano se disuelve en 1991.
Vuelvo
a mi experiencia personal sobre Gramsci. Una segunda etapa
(1975-1980) en Italia: Pasquale Misuraca, un joven recién egresado
de sociología, me muestra los tomos de la edición crítica de los
Cuadernos. Nos entusiasmamos y fuimos a conocer a Valentino
Gerratana, el Director del Instituto Gramsci, curador y editor de los
Cuadernos.
Durante
5 años Pasquale y yo realizamos un estudio filológico prolongado y
riguroso de la edición crítica de los Cuadernos de la Cárcel.
Consignamos nuestra investigación en dos libros. La dimos a conocer
a Valentino Gerratana quien, no obstante lo sorprendente de nuestros
descubrimientos, dijo que debían ser publicados y los envió a la
editorial De Donato vinculada al partido comunista italiano.
Gerratana era la máxima autoridad en Gramsci.
Lo
que descubrimos fue que Gramsci realizó una crítica muy radical del
marxismo y de las sociologías. Los definió como fragmentos
subordinados de las ideologías cientistas y positivistas.
8.
Gramsci:
-
Critica la concepción de la historia como proceso que avanza según
leyes históricas.
-
Critica el determinismo de la sociedad por la economía, sobre la
cual se levantaría según el marxismo la superestructura ideológica
y cultural.
-
Critica que la sociedad se organiza en sistemas y modos de producción
coherentes, feudal, capitalista, socialista.
-
Plantea que la realidad social e histórica es, en principio, muy
heterogénea, y espontáneamente caótica. Pero que por eso mismo
necesita, y se busca cultural y políticamente, su unificación,
siendo el cemento de la sociedad, la cultura, el conocimiento, la
ética, las creencias e ideas que guían y dan sentido a las
personas, grupos, clases y estados. No es la economía, es la
cultura, son las ideas las que guían a la economía y a la política.
-
La sociedad humana, históricamente, va configurando grandes
civilizaciones, que perduran durante siglos e incluso milenios. Su
base es cultural, aunque reconoce que el marxismo capta una parte de
ellas cuando analiza los sucesivos ‘modos de producción”.
-
En sustitución del marxismo Gramsci plantea la que llama filosofía
de la praxis, y “nueva ciencia de la historia y de la política”,
como estructuras del conocimiento y de la proyectación de la acción
transformadora.
De
este modo Gramsci otorga gran importancia a la cultura, aún mucho
más de lo que había planteado en sus escritos juveniles, destacando
en particular el rol que han tenido las religiones, sobre las cuáles
parecen haberse cohesionado a lo largo de la historia las
civilizaciones, los imperios, los estados nacionales.
Esto
último, hasta el surgimiento de la civilización moderna, en que
algo parecido a la religión, pero que no es religión sino una
concepción laica, racionalista, incluso antirreligiosa, o sea la
Ilustración, el cientificismo y otros procesos intelectuales, fueron
propuestos para cumplir la misma función unificadora de la sociedad.
9.
Gramsci
sostiene que la civilización moderna, surgida con la Ilustración,
con el capitalismo industrial, con la formación de los Estados
nacionales, ha sido una gran civilización especialmente por sus
logros económicos. Pero en los cinco siglos de su evolución esa
civilización ha experimentado diversas crisis; pero en su tiempo,
las primeras décadas del siglo XX, se trata de una crisis que afecta
el funcionamiento vital de esa civilización, por eso la llama crisis
orgánica.
Aunque
no lo dice con estas palabras, la idea es que esas crisis
recurrentes, y sobre todo la crisis orgánica, suceden debido a que
se trataría de una civilización que podría decirse que está mal
construida, incompleta, con muchas contradicciones. ¿Cuáles son
esos defectos?
-
El Iluminismo y el cientificismo no constituyen una concepción del
mundo capaz de dar pleno sentido a la vida de las personas, y no son
suficientes para crear un orden social estable. La moral que ofrecen
no está fundada en la conciencia, sino en las leyes, o sea, en la
imposición exterior de normas positivas formuladas por el Estado,
que castiga su incumplimiento.
-
Esa concepción mantiene una permanente separación ideológica entre
las élites y las multitudes populares. Las élites son ilustradas,
laicas, cientificistas; mentalidades éstas, que no penetran en las
masas populares, usan lenguajes que son poco comprensibles para el
pueblo.
-
Se da en la civilización moderna una contradicción entre la
economía y la política, que se agudiza con la crisis. Nacionalismo
en lo político, internacionalismo en lo económico. Individualismo
en el mercado, colectivismo en el Estado.
-
Incapacidad de articular teoría y práctica, de modo que se genera
en las personas y a nivel social una doble conciencia, una que
afirmada en las palabras, y otra distinta que se manifiesta en la
acción. Igualdad, libertad, fraternidad, en el discurso.
Desigualdad, servidumbre de las mayorías, individualismo, en la
práctica.
-
En la Institucionalidad política, se mantiene una dualidad
contradictoria entre el elemento representativo (democrático) y el
elemento burocrático (autoritario).
10.
¿En
qué consiste, y cómo se manifiesta una crisis orgánica?
Las
crisis de civilización son, básicamente, procesos de disgregación
social, en que el orden establecido tiende a disolverse,
Se
pierde la cohesión social,
Las
multitudes se desconectan de las élites y generan movimientos
inorgánicos de protesta social, rebeliones, indisciplina, pérdida
de gobernabilidad.
La
economía se ve fuertemente afectada, porque las inversiones pierden
previsibilidad, y se genera miedo a la incertidumbre.
Las
creencias religiosas y políticas que generaban sentido de
pertenencia pierden credibilidad. Hay desorientación, la gente se
inquieta, protesta, se rebela.
Se
multiplica la indisciplina social.
Eso
fue lo que ocurrió en las primeras décadas del siglo XX. Se
manifestó en grandes procesos, como la revolución rusa, los locos
años veinte, la primera guerra mundial, las migraciones, el
surgimiento de movimientos obreros anticapitalistas y anarquistas,
las mafias, etc.
11.
RESPUESTAS QUE
SE DIERON A LA CRISIS, o ¿cómo se disciplinó a la población, se
restableció el orden social y se restauró la institucionalidad
económico-política?
Fueron
varias y diferentes respuestas en distintos países, pero con el
mismo propósito de disciplinar a la población y generar un nuevo
orden:
Por
un lado, en Italia, Alemania, España, Japón, el autoritarismo
represivo, esto es, el fascismo, el nacismo, el franquismo, el
militarismo japonés.
En
Rusia, el estalinismo, que se expandiría después a los países
eslavos y de Europa oriental.
En
Estados Unidos, el americanismo, que disciplina a la clase obrera con
el fordismo, la cadena de montaje, la organización de la producción
mediante la maximización de la eficiencia, y la policía.
Todo
ello conduce a la Segunda Guerra Mundial, donde la población es
disciplinada militarmente.
12.
Al
final de la horrible guerra, la población empobrecida y temerosa del
desastre, es disciplinada cultural, política y socialmente, hasta
nuestros días, mediante una combinación de tres elementos:
- La
propuesta del desarrollo económico industrialista, con elevada
participación del Estado, como el gran proyecto económico-político
alrededor del cual deben orientarse todos los esfuerzos, las ciencias
sociales e incluso todos los pensamientos.
- La
ampliación de los espacios de representación política partidista,
voto universal, con derecho a voto de las mujeres, organizaciones
políticas de las clases populares, partidos con diferentes
ideologías que se encuentran a debatir en los Parlamentos y que
compiten y rotan en el poder.
- El
Estado de bienestar, o sea la provisión de beneficios y soluciones a
la pobreza, en educación, salud, vivienda, pensiones, subsidios,
etc. ofrecidos por los gobiernos a la población (a segmentos
crecientes de la población), financiados por los impuestos
aumentados y crecientes. Y que van generando el conformismo, la
masificación y la pasividad social.
13.
Así,
llegamos hasta hoy, en que, después de 70 años, vuelve a
presentarse una crisis orgánica de la civilización moderna. Crisis
que se produce porque las tres grandes respuestas que se
dieron finalmente a la anterior crisis, se han agotado y ya no surten
los efectos esperados.
En
efecto:
- La
concepción del desarrollo industrialista es cuestionada por sus
efectos sobre el medio ambiente,
- La
representación política partidista no convence a la población, que
toma distancia de los partidos. Por la corrupción, por la
fragmentación política, por la crisis de representatividad de los
partidos. Por el abandono de las ideologías.
- El
estado de bienestar cruje, porque los Estados y gobiernos con
déficits constantes y excesivamente endeudados, ya no tienen como
solventar y seguir aumentando sus prestaciones sociales.
El
diagnóstico de que estamos ante una nueva gran crisis de la
civilización moderna está actualmente muy generalizado. Y es con
base en ese diagnóstico, que se están aprestando y ya realizando
nuevamente, respuestas a esa crisis de civilización. Pero respuestas
que no convocan a una nueva civilización, sino a restaurar el orden
civilizatorio existente.
Es
lo que analizaré ahora, empleando algunos de los conceptos
gramscianos.
Recordemos
que “RESPUESTAS A LA CRISIS dentro del orden establecido”
significa: disciplinar a la población, restaurar
el orden social, y restablecer la institucionalidad
económico-política.
14.
Obviamente
hay fenómenos y realidades actuales que no existían en tiempos de
Gramsci:
-
Internet, las redes sociales, y las nuevas tecnologías de la
información y las comunicaciones. Y las posibilidades de
manipulación y control de éstas.
-
La pandemia, que significó el más gigantesco ejercicio de control
social jamás existido en la historia.
Dos
respuestas que yo diría que tuvieron y mantienen éxitos, aunque
parciales y no se sabe si serán duraderos.
El
control social que ejercieron los gobiernos ante la pandemia demostró
a la población, por un lado, el enorme poder represivo que puede
ejercer el Estado, paralizando movimientos sociales y protestas,
limitando la libertad de movimiento de las personas, afectando las
actividades productivas y comerciales.
Por
otro lado, se ‘demostró’ la capacidad del Estado para responder
a emergencias y amenazas que afecten real o supuestamente la
sobrevivencia de la población.
No
cabe dudas de que con la pandemia los Estados se hicieron más
fuertes ante la población, ante las empresas, y ante sistemas como
la educación, la salud, los medios de comunicación, etc.
15.
En
cuanto a lo que pasa en y con internet, las comunicaciones y las
redes, mi impresión es que influyen fuertemente en las ideas y en
los procesos políticos, pero en direcciones diferentes según la
capacidad de controlar y de operar en ellas por los partidos y
orientaciones ideológicas.
Pero
en lo que indudablemente tienen éxito, es en su capacidad de
controlar el tiempo y la actividad de las personas. Lo represento con
la antigua idea del ‘panen et circensis’, pan y circo. Lo nuevo
es que ahora el circo no es un espectáculo que las personas miran
desde fuera, sino que nosotros mismos nos constituimos en
comediantes, payasos, malabaristas, modelos, actores del espectáculo
actuando ante nosotros mismos y ante los demás. O sea, somos parte
del circo, y especialmente los adolescentes y los jóvenes; pero no
solamente ellos.
16.
Vayamos
ahora a la geopolítica, partiendo por la pregunta del segundo título
de la charla: ¿QUÉ SIGNIFICAN LOS ÉXITOS DE TRUMP, MUSK, MELONI,
LE PEN, WEIDEL, ORBAN, GEORGESCU, BUKELE, MILEI, KAISER, y la CPAC?
Ellos
constituyen sin duda un intento de respuesta a la crisis de
la civilización moderna, que se está organizando con bastante
fuerza en Occidente. Es un intento de restablecer el orden social y
crear una nueva institucionalidad económico-política.
La
llamaremos LA RESPUESTA CONSERVARORA, siguiendo una recomendación
gramsciana de identificar a los movimientos políticos por sus
propios nombres, y no empleando adjetivos o conceptos que los
descalifican y que, por eso mismo, nos dificultan
entenderlos. Leyendo y conociendo sus propias ideas, tal
como las conversan entre ellos y como las proponen a la sociedad.
Digamos que la recomendación es de un conocimiento no antagonista,
único modo de comprenderlos, antes de proceder a la
necesaria crítica.
Independientemente
del juicio moral, ideológico y político que el fenómeno genere en
cada uno, es importante estudiarlo, comprenderlo, explicarlo y prever
sus consecuencias históricas, de modo que podamos actuar económica,
política, cultural y moralmente frente a él con el conocimiento
apropiado.
Se
denomina conservadurismo, en sentido amplio, al
conjunto de doctrinas y movimientos políticos que luchan por el
poder político para restaurar, con la fuerza del Estado, las
culturales, creencias religiosas y costumbres tradicionales de un
pueblo o de una nación.
17.
Algunos
importantes referentes intelectuales del conservadurismo son:
Edmun
Burke, irlandés del siglo XVIII irlandés, fundador del
conservadurismo liberal británico, con gran influencia en la
política norteamericana y en todo occidente.
Pat
Buchanan, estadounidense del siglo XX, politólogo, influenciador
mediático conservador, católico tradicionalista, se dice que
inspira a Trump.
Karol
Wojtyla y otros pensadores católicos tradicionalistas.
Agustín
Laje – filósofo e influenciador argentino, con gran audiencia en
Latinoamérica y España.
Si
escuchamos a los principales protagonistas y voceros del fenómeno,
se trataría de una reacción popular y ciudadana, de sentido común,
frente a la que llaman “decadencia de la civilización occidental”,
o simplemente decadencia de Occidente.
Una
civilización que, en su propia concepción, hundiría raíces y
estaría fundada en la integración de tres componentes básicos: la
filosofía griega, el derecho romano y los valores cristianos, y que
con mayor o menor coherencia se habría desarrollado en Europa,
Estados Unidos y Latinoamérica.
De
acuerdo con esa concepción conservadora, esta civilización
occidental estaría en crisis porque ha sido pervertida por las
políticas progresistas, socialdemócratas, ambientalistas,
feministas, abortistas, LGTB, etc., que están identificando
genéricamente como la que llaman cultura Woke.
18.
Las
ideas y valores que los conservadores buscan restaurar serían,
básicamente:
Primero:
el individuo como sujeto dotado de un alma y dignidad espiritual de
la cual derivan un conjunto de libertades y derechos que el Estado
debe asegurar y nunca conculcar: la libertad de creencias,
pensamiento, expresión y comunicación; la libertad de empresa,
comercio y consumo; el derecho irrestricto a la propiedad privada y a
establecer contratos independientes entre personas naturales y
jurídicas; el derecho a la privacidad y a la autodefensa; la libre
competencia y la legitimidad de buscar el interés, la
utilidad y el enriquecimiento personal.
Segundo:
el ser humano como superior a la naturaleza y a toda otra especie
biológica, implicando que puede aprovechar todos los recursos
naturales, incluyendo los minerales y las fuentes de energías
físicas y químicas, los vegetales y plantas de todo tipo, y las
diversas especies animales, en cuanto le sean de utilidad para
satisfacer sus necesidades, desarrollarse y progresar.
Tercero: la
pareja de hombre y mujer, y la familia tradicional, como la condición
humana natural, célula básica de la sociedad, orientada a la
reproducción de la vida, la crianza y educación de los hijos, y el
desarrollo personal y social de sus integrantes; y en consecuencia,
anterior y preeminente respecto del Estado, que ha de cumplir
solamente una función subsidiaria.
En
la visión conservadora, sería el abandono en la educación y en los
medios de comunicación, y el rechazo social y político que han
alcanzado esas ideas y valores tradicionales, lo que tiene a
Occidente en crisis.
Y
siendo así, la misión política de los conservadores sería
restaurar en la sociedad, desplegando la batalla cultural y el poder
político contra el progresismo Woke y las políticas estatistas,
socialistas, socialdemócratas, ambientalistas, además de las
diversidades sexuales, y también contra la centroderecha que se
habría dejado permear por esas ideas y valores progresistas.
19.
Más
allá de si estas ideas sean verdaderas o falsas, y de si esos
valores sean positivos o negativos, respecto de lo cual cada uno
puede tener o formarse una opinión, cabe plantearse dos preguntas:
La
primera: ¿es la crisis actual de Occidente, la de esa civilización
fundada sobre la integración de la filosofía griega, el derecho
romano y la cultura cristiana, y de esos conceptos y valores
tradicionales sobre el individuo, la familia y el Estado?
La
segunda: ¿será realmente posible superar la crisis civilizatoria
occidental restaurando los mencionados conceptos y valores que
estarían en crisis porque habrían sido descuidados, despreciados o
combatidos por el progresismo y las izquierdas?
Sobre
la primera pregunta, pienso, ya lo dije, que es verdad que estamos
viviendo una crisis de civilización en Occidente; pero no es la
crisis de aquella civilización fundada sobre la filosofía griega,
el derecho romano y los valores cristianos, sino de la
civilización que desde hace cinco siglos abandonó la filosofía
griega, el derecho romano y la cultura cristiana, para fundarse sobre
tres pilares muy diferentes, a saber, el cientismo positivista y
materialista, el industrialismo capitalista, y el nacionalismo
estatista.
En
efecto, la concepción filosófica predominante desde hace al menos
cinco siglos no es la filosofía griega sino el empirismo
positivista; la organización económica no es la del imperio romano
sino la del capitalismo industrial y financiero; y lo que orienta y
funda el orden colectivo no es la religión cristiana sino las
ideologías elaboradas en torno a las ideas, valores y proyectos
laicos, científicos, patrióticos y estatales. Es esta civilización
moderna la que está en crisis; y no se trata de una crisis
cualquiera, sino de una crisis estructural, sistémica, orgánica,
vital.
20.
Pero
es cierto que aquellas ideas y valores de la civilización occidental
greco-romana-cristiana no desaparecieron en la sociedad moderna, sino
que subsisten y perviven, pero en posiciones secundarias,
subordinadas, relegadas de los centros vitales del conocimiento, la
política y la cultura modernas. Esas ideas y valores a que se
refieren y que defienden los conservadores - de la persona como
dotada de un alma, del ser humano como superior a la
naturaleza, y de la familia tradicional como la condición humana
natural – mantienen cierta presencia significativa en las clases y
sectores populares menos integrados a la modernidad.
Es
verdad también que esas creencias están ahora más amenazadas que
antes, y arriesgan desaparecer por el embate de las ideologías que
podemos identificar como posmodernas: el feminismo, el ambientalismo,
el ecologismo, el animalismo, el abortismo, las diversidades de
género, etc.
Es
en esta situación y contexto que surgen intelectuales,
comunicadores, líderes y fuerzas políticas que están movilizando a
grupos y sectores sociales que no han sido absorbidos por la
mentalidad moderna y posmoderna. Esas agrupaciones conservadoras y
reaccionarias adquieren fuerza y capacidad de cohesionarse porque han
podido adquirir voz y presencia en las comunicaciones en las redes
sociales. En efecto, ellas se encontraban bastante excluidas de los
espacios centrales del poder; también marginadas de las
comunicaciones públicas, especialmente de la prensa y la televisión
oficiales ‘políticamente correctas’, mainstream. En
torno a ellas, como han planteado brutalmente los socialdemócratas
alemanes, se había levantado un ‘muro sanitario’, calificándolos
de ultraderechistas, fascistas, populistas, nazi, etc.
En
algunos países están ganando. La lista de los mencionados
anteriormente lo indica claramente.
21.
Pero
¿pueden esas ideas y fuerzas políticas conservadoras restaurar el
orden y resolver la crisis de la civilización moderna?
Mi
opinión es que, absolutamente no, porque miran al pasado, y porque
los problemas reales y actuales de la crisis de la civilización
moderna no son los que ellos identifican, sino que más bien los
ocultan y tratan como si no existieran. Los problemas de la actual
crisis son la disgregación social, el medio ambiente y el cambio
climático, la desigualdad y la inequidad social, un sistema
monetario que ha generado un endeudamiento generalizado excesivo,
etc.
Y
los conservadores miran hacia atrás, quisieran restaurar el pasado,
lo que es imposible. Make America Great Again. Familias
tradicionales, comportamientos que ya no existen.
Se
mantiene y agudiza la contradicción entre el estatismo nacionalista
y el internacionalismo económico, que no se resuelve sino que se
agrava con los aranceles y el proteccionismo.
Se
acentúa la fragmentación ideológica y la conflictividad política.
Los problemas de gobernabilidad.
No
se resuelven los problemas sociales, la desigualdad, el medio
ambiente, etc. Más bien tenderán a incrementarse.
22.
Miremos
un poco qué pasa en otras regiones del mundo.
En Rusia,
o más formalmente en la Federación de Rusia. Después de la
caída del comunismo que duró setenta años, tres generaciones, y
que perdió la dominación sobre los países de Europa Oriental e
demás integrantes de la URSS, se vivió inicialmente una crisis
económica y política tremenda, que generó destrucción del sistema
económico y pobreza.
Y
además, el gobierno y el pueblo ruso se encontraron ante una
completa desorientación por la pérdida de la identidad ideológica,
política y económica del sistema socialista. Ante esa pérdida de
identidad, Rusia ha tenido que reconstruirse, repensarse, encontrar
su identidad. Y la busca, también, en su pasado, en su cultura
tradicional, en su proyecto imperial.
Es
también un conservadurismo, que tiene semejanzas y afinidades con el
conservadurismo europeo y americano; pero que tiene otras raíces y
fuentes. ¿Dónde fundar esa identidad? ¿Qué Pensadores influyen en
Vladimir Putin y su gobierno?
Los
escritores Dostoievski y Solzhenitsyn. Iván Ilyin, filósofo,
político, orador, religioso conservador. Nikolai Berdiayev, filósofo
cristiano ortodoxo. Lev Gumiliov, historiador, orientalista y
filósofo. Alexander Duguin, teórico y analista de geopolítica.
Todos
ellos han sido fuertes críticos de Occidente. Consideran al marxismo
como una ideología venida de occidente, lo mismo que el
materialismo, el individualismo y el ateísmo que, según ellos, no
son parte de la cultura tradicional rusa. Son conservadores, de
religión ortodoxa rusa, nacionalistas que postulan la necesidad de
regenerar los valores tradicionales del pueblo ruso, en los que
buscan una alternativa tanto frente a la democracia liberal de
Occidente como al marxismo y el socialismo.
Cabe
advertir que este pensamiento nacionalista y tradicionalista ruso
mantiene nexos con el conservadurismo occidental, y no es extraño
que tanto Trump como Putin se consideren amigos, dialoguen y puedan
llegar a entenderse a nivel geopolítico y económico.
23.
Otro
mundo, otra civilización, es China, sobre la cual no puedo decir
casi nada porque conozco demasiado poco de ella en la actualidad.
Pero me sorprendió escuchar hace unos días a Alberto Mayor, un
sociólogo chileno que me parece bastante serio, que afirmó haber
estudiado atentamente los informes y discusiones del último Congreso
del Partido Comunista Chino, que como se sabe, recoge todas las
elaboraciones intelectuales que tienen influencia en China. En ellos,
según Mayol, un concepto muy repetido y en que había coincidencia
es que la civilización occidental está en crisis. Que los chinos,
mientras se desarrollan y refuerzan económica y militarmente,
esperan que Occidente se derrumbe por su propia crisis interna, de
modo de expandir enseguida por el mundo la propia civilización
china.
He
escuchado varios comentaristas que sostienen que también los chinos
estarían buscando reforzar su identidad nacional e imperial, en
función de lo cual exploran en su historia milenaria, y piensan en
cierta posible fusión entre el ideal comunismo y el confucianismo.
24.
Quisiera
decir algo sobre la Unión Europea, que agrupa a 27 Estados de Europa
central y occidental, y que actualmente está estrechamente
comprometida con Ucrania en la guerra con Rusia.
No
cabe duda de que también Europa experimenta la crisis, y no
solamente la vive, sino que la reconoce abiertamente en muchos
discursos y análisis políticos, incluso oficiales, que afirman que
su civilización se encuentra amenazada.
Una
cuestión que impacta y que actualmente parece central en la política
y geopolítica de la Unión Europea, es el proyecto de rearme
estratégico que vienen planteando los líderes de Alemania,
Francia y otros de la Unión Europea. Hace pocos días fue aprobado
formalmente en el Parlamento Europeo el "Libro Blanco sobre el
futuro de la defensa europea", Se encuentran ahí algunas
afirmaciones sorprendentes, que cito:
- "La UE
está actualmente bajo ataque".
- "La guerra de
agresión de Putin contra Ucrania es ampliamente reconocida como un
ataque al orden de paz europeo posterior a la Segunda Guerra
Mundial"; "La seguridad europea no puede existir sin
seguridad en su vecindad inmediata".
"China
está erosionando el orden internacional basado en normas". "China
intenta consolidarse como potencia dominante en la región del
Indo-Pacífico", y “representa un riesgo para la seguridad
regional y global y para los intereses económicos de la UE";
-
Es necesario "proteger los intereses estratégicos de la UE
[...] en el continente africano";
- "A la UE le
interesa considerar a Ucrania como parte integrante de un sistema de
seguridad verdaderamente europeo";
- "El Mar Negro ha
pasado de tener un papel secundario a ser un principal teatro militar
para la UE y la OTAN, y junto con el Mar Báltico, se ha convertido
en una región estratégica crucial para la seguridad europea a la
hora de contrarrestar la amenaza rusa";
- "La UE es un
proyecto de paz y debe luchar por la paz y la estabilidad", pero
al mismo tiempo "debemos apoyar a Ucrania y ser más
resilientes"; "Ucrania lucha valientemente por nuestros
valores europeos";
- "La integridad territorial de
Europa está amenazada". "Rusia, apoyada por sus aliados,
incluidos Bielorrusia, China, Corea del Norte e Irán, representa la
amenaza directa e indirecta más importante para la UE y su
seguridad";
- "La seguridad ucraniana y la seguridad
europea son la misma cosa";
- "Deplora los votos del
gobierno estadounidense en la Asamblea General de las Naciones Unidas
y en el Consejo de Seguridad";
- "El Escudo Oriental y
la Línea de Defensa del Báltico deberían ser los proyectos
emblemáticos de la UE"; "Insta, por tanto, a los Estados
miembros a que suministren más armas y municiones a Ucrania antes
del final de las negociaciones";
- "Advierte que si la
UE retirara su apoyo y Ucrania se viera obliga a rendirse, Rusia
actuaría contra otros países";
- "Pide a los Estados
miembros de la UE, a los socios internacionales y a los aliados de la
OTAN que levanten todas las restricciones al uso de los sistemas de
armas occidentales suministrados a Ucrania contra objetivos militares
en territorio ruso";
- "Pide a los Estados miembros de
la UE que destinen al menos el 0,25% de su PIB a la ayuda militar a
Ucrania"
Es un lenguaje bélico por donde se lo mire.
También puede interpretarse como un discurso tendiente a crear las
condiciones internas para que la población y los gobiernos europeos
estén dispuestos a financiar el gran rearme que sería necesario.
Rearme que implicará, obviamente, sacrificar recursos para el estado
de bienestar europeo, ya bastante reducido.
Se
escuchan, además, discursos prebélicos muy encendidos, de la
Presidenta de la Unión Europea señora Ursula von der Leyen.
25.
¿Quién
es y qué piensa Ursula van der Leyen? Leo en Wikipedia: “Fue
Ministra de Defensa de Alemania, con la canciller Angela Merkel,
destacando por posiciones militaristas y de fuerza en diversos
conflictos bélicos que ocurrieron en su período en el mundo. En
2011 en una entrevista de la revista Der Spiegel, von der Leyen
expresó su preferencia por los “Estados Unidos de Europa”
siguiendo el modelo de los estados federados, un sistema que según
ella beneficiaría la resolución de asuntos relativos a las
finanzas, los impuestos, la economía y la política en la Unión
Europea. Dentro de la misma perspectiva europeísta, ha sostenido
que la creación de un ejército europeo sería un objetivo de
largo plazo”.
Sus
referentes intelectuales son los del federalismo europeo.
Entonces,
investiguemos un poco, ¿qué es el federalismo europeo? La corriente
de pensamiento partidaria de la aplicación del modelo de
organización política federal al proceso de construcción europea.
Entre
los referentes intelectuales de la Unión y del federalismo europea
se encuentran:
Jean
Monnet, político y consejero económico francés. Robert Schuman,
político francés que, junto con Jean Monnet, es considerado el
arquitecto del proyecto de integración europea. Úrsula Hirschmann,
alemana, activista antifascista, feminista, que participó en la
creación del Movimiento Federalista Europeo. Johan Willem Beyen,
neerlandés, banquero, empresario y político que trazó la ruta
hacia un mercado común y una unión aduanera en Europa. Marga
Klompé, neerlandesa, política, científica y defensora de los
derechos humanos que impulsó la creación del mercado único.
Entre
las fuentes intelectuales más importantes del Federalismo Europeo se
encuentra EL MANIFIESTO DE VENTOTENE (1944) redactado por Altiero
Spinelli y Ernesto Rossi; adoptado como programa en el Movimiento
Federalista Europeo, es uno de los documentos inspiradores de la
Unión Europea, revivido actualmente por el proyecto de rearmar
Europa y superar las diferencias nacionales.
26.
El Manifiesto
de Ventotene es un texto muy interesante, pero también
cuestionable en varios sentidos. La crisis, afirma, es causada por la
organización de la sociedad en Estados soberanos. El título de la
primera parte, muy decidor: “La crisis de la civilización
moderna”. Ahí se afirma: “La soberanía absoluta de los
Estados nacionales ha llevado a la voluntad de dominio de cada uno de
ellos, ya que cada uno se siente amenazado por el poder de los demás
y considera como su "espacio vital" territorios cada vez
más amplios, que le permitan moverse libremente y asegurarse los
medios de existencia, sin depender de nadie. Este deseo de dominación
sólo podía ser apaciguado por la hegemonía del Estado más fuerte
sobre todos los demás esclavizados. Como consecuencia de esto, el
Estado, de ser el protector de la libertad de los ciudadanos, se ha
transformado en el amo de los sujetos mantenidos en servicio, con
todas las facultades para maximizar la eficiencia de la guerra”.
“El
problema que primero debe resolverse, y sin el cual cualquier otro
progreso es sólo una apariencia, es la abolición definitiva de la
división de Europa en Estados nacionales soberanos”.
¿Cómo
se logra eso, según el Manifiesto de Ventotene?
“Con
la propaganda y la acción, intentando por todos los medios
establecer acuerdos y vínculos entre movimientos similares que
ciertamente se están formando en los distintos países, es necesario
sentar las bases de un movimiento capaz de movilizar todas las
fuerzas para dar origen al nuevo organismo, que será la creación
más grande y más innovadora que haya surgido en Europa en siglos;
crear un gran Estado federal que disponga de fuerzas armadas europeas
en lugar de ejércitos nacionales, elimine decisivamente las
autarquías económicas, columna vertebral de los regímenes
totalitarios, y disponga de órganos y medios suficientes para
aplicar en cada uno de los Estados federales sus decisiones
encaminadas a mantener un orden común”.
27.
“Este
movimiento obtiene la visión y la certeza de que eso hay que hacer,
no de una consagración previa por parte de una todavía inexistente
voluntad popular, sino de su propia conciencia de representar las
necesidades profundas de la sociedad moderna. Da así las primeras
directrices del nuevo orden,
la primera disciplina social a las nuevas masas. A través de esta
dictadura del partido revolucionario se forma el nuevo Estado
(federal europeo) y la nueva democracia a su alrededor. No
hay que temer que tal régimen revolucionario necesariamente
desemboque en un nuevo despotismo. Desemboca en él si se fuera
modelando un tipo de sociedad servil. Pero si el partido
revolucionario crea con mano firme desde los primeros pasos las
condiciones para una vida libre, en la que todos los ciudadanos
puedan participar verdaderamente en la vida del Estado, su evolución
será, aunque sea a través de posibles crisis políticas
secundarias, en el sentido de una comprensión y aceptación
progresivas del nuevo orden por parte de todos y, por tanto, en el
sentido de una posibilidad creciente de funcionamiento de
instituciones políticas libres.
Me
parece todo esto tan peligroso como lo de Trump en Estados Unidos y
lo de Putin en Rusia.
28.
Como
conclusión de los análisis planteados, parece que podemos decir que
la crisis de la civilización afecta y es percibida por las
cuatro grandes potencias mundiales. Cada una de ellas busca una
salida, pero todas lo hacen tratando de encontrar en pensamientos del
pasado, las respuestas que no saben elaborar creativamente,
autónomamente, solidariamente.
Entonces,
les propongo que volvamos a Gramsci y veamos cuáles fueron sus ideas
básicas respecto a la superación de la crisis mediante la
construcción de la que llama “una nueva civilización integral”.
Precisemos,
ante todo, que Gramsci no propone ninguna solución ni alternativa en
lo económico, lo político y lo geopolítico. Se concentra en la
búsqueda, o mejor, en la metodología para la
construcción de aquella nueva concepción del mundo que pueda
constituir el fundamento cultural de esa nueva civilización.
Como
dije anteriormente, le preocupa especialmente la separación entre el
pensamiento culto, de las élites, y la cultura popular, y por tanto
se pregunta ¿cómo construir una concepción que supere esa
división? División que, agrega, está en la base de la separación
entre dirigentes y dirigidos, entre gobernantes y multitudes
subordinadas. Que es cuestión fundamental que resolver.
Le
preocupa la separación entre teoría y práctica, entre lo que se
afirma en el discurso y lo que se vive concretamente. Y por
consiguiente, la necesidad de encontrar una nueva relación entre la
teoría y la práctica.
Le
preocupa la fragmentación del pensamiento, de las creencias, de las
ideologías, por lo que se pregunta cómo desplegar procesos de
unificación cultural que sean consistentes y que respeten la riqueza
de la diversidad.
Le
preocupa la cuestión decisiva de cómo abandonar el pasado, las
concepciones intelectuales añejas, sin perder todo lo valioso y
recuperable que se encuentra en ellas, o sea, como articular lo
antiguo con lo nuevo.
29.
Conceptos
absolutamente básicos que
se encuentran dispersos en los Cuadernos de Gramsci.
1.
Superar la disgregación social que en último término es lo que
define una crisis orgánica; pera superarla no al interior de la
civilización actual, sino construyendo una nueva civilización. No
puede consistir en DISCIPLINAR a la gente, a las clases y categorías
sociales existentes, sino en UNIFICARLAS, en el proceso de creación
de una unidad cultural, política y espiritual superior.
(Gramsci
critica esa combinación de consenso y coerción, que es lo que se
plantea en las democracias modernas para mantener la integración
nacional. Dice que eso que llaman ‘consenso’ es en realidad
buscar el ‘conformismo’ de las masas, no un consenso activo).
2.
Se pone énfasis en LO NUEVO, que es lo que hay que identificar, que
debiese estar ya presente, germinalmente, en embrión, en la realidad
y la cultura existente. Es bastante radical en que hay que SEPARAR lo
nuevo de lo viejo, para no ser absorbido, reintegrado.
Dice
que, en cierto sentido, adversario es todo el pasado. Pero ¿cómo
puede ser adversario el pasado? Precisamente porque se trata de crear
lo nuevo, y el pasado condiciona. El pasado está sedimentado y
objetivado en las estructuras existentes, que es lo que hay que
cambiar. Gramsci es tan radical como Jesús de Nazareth, que decía
algo similar: Hay que nacer de nuevo. Cuando le preguntan cómo puede
eso ser posible, responde: nacer de nuevo en el espíritu y en el
conocimiento de la verdad. No se pone el vino nuevo en odres viejos.
No hay que coser remiendos nuevos en los trajes viejos. No se trata
colocar parches para reparar lo que habría que desechar.
3.
Esto se conecta con la pregunta del comienzo, la pregunta de si
participar en
una concepción del mundo adoptada desde el ambiente externo, de
alguno de los tantos grupos sociales y culturales existentes, o
elaborar la propia visión conscientemente, y entonces, en conexión
con el trabajo del propio cerebro, escoger la propia esfera de
actividad, participar activamente en la producción de la historia,
ser guía de sí mismos, y no ya aceptar pasivamente desde fuera el
sello de la propia personalidad.
30.
4.
Y porque lo nuevo es incipiente, pequeño, frágil, no debe
enfrentarse a lo viejo, a lo existente poderoso que
fácilmente lo destruirá. Pero no sólo por eso, sino porque el
definirse en antagonismo, en contra, significa en sí mismo un modo
inconsciente de subordinación. Uno se termina definiendo como
‘anti’, anti capitalista, anti estatista, anti sistema. No se
defino por sí mismo, lo que es, por lo que representa, por el
proyecto propio, creativamente.
5.
Dice entonces Gramsci que el proceso implica: a) Separarse; b) No
antagonizar; y c) Conquistar, o menor dicho, CONSTRUIR LA AUTONOMÍA.
La autonomía consiste en acceder a un punto de vista superior, más
elevado, al cual los adversarios, o sea quienes se opongan a éste,
no pueden acceder.
Para
alcanzar la autonomía es necesario: Primero, conocer, estudiar,
todos los puntos de vista, las concepciones existentes, en sus
niveles más altos, para lograr asimilar de ellas todo lo que tengan
de valioso y aprovechable. Sólo se puede criticar lo que se conoce,
y cuando se conoce, se descubre que hay partes de verdad en todas las
elaboraciones elevadas que se han formulado.
Y
segundo, hay que integrarlas en un enfoque comprensivo, asumiendo la
diversidad y la complejidad de la realidad, del pensamiento, y de la
cultura. Cuando se ha alcanzado ese punto de vista superior, ya no se
teme al adversario, no hay peligro de ser absorbido, se es imbatible.
Es
en este sentido que afirma: "Criticar la propia concepción del
mundo significa hacerla unitaria y coherente y elevarla hasta el
punto a que ha llegado el pensamiento mundial más avanzado".
(Cuadernos, 11, p. 1376).
31.
Lo
que plantea Gramsci es la necesidad de organizar y desplegar un
PROYECTO INTELECTUAL Y CULTURAL GRANDIOSO, en que pueden participar
todos. Todos, y expresamente, dice, no sólo los intelectuales y
científicos. Porque cada persona tiene experiencias, conocimientos,
creatividad, mientras que nadie puede alcanzar una comprensión
completa de la realidad.
Por
eso formula la que llama FILOLOGÍA VIVIENTE, que consiste en que
como cada uno conocen su realidad y puede comunicarla mejor que
nadie, hay preguntar a todos, recoger todas las experiencias e ideas
de la CULTURA POPULAR CREATIVA. Se trata de reconocer molecularmente
todos los modos de pensar distribuidos entre la gente.
El
proyecto de la nueva civilización requiere asumir en cierto modo las
necesidades y aspiraciones del pueblo. Integradas en las
elaboraciones de la más alta y avanzada cultura. Hay que superar, en
ese sentido, la separación entre élites y masas, entre dirigentes y
dirigidos, entre intelectuales y personas sencillas.
Y
hay que conectar la cultura popular con las elaboraciones superiores,
de la alta cultura. Esta conexión entre la cultura popular y la alta
cultura debe también ser construida. Y para eso plantea la necesidad
de una cierta masa de los que llama INTELECTUALES ORGÁNICOS, que
ponen en contacto a los grandes intelectuales y elaboradores de
cultura, y el pueblo, sus necesidades y la creatividad popular.
Esos
intelectuales orgánicos deben estar y mantenerse en contacto con el
pueblo, y también estudiar y mantenerse al día, por decirlo así,
con las elaboraciones de los grandes intelectuales.
En
función de este gran proyecto cultural Gramsci elabora un conjunto
de propuestas sobre la educación, en todos sus niveles, y en las
comunicaciones, dando importancia a las revistas y medios para llegar
a todos los niveles culturales de la gente. Si hubiera conocido
Internet, las redes sociales, el e-learning y todo lo que permiten
las tecnologías actuales, hubiera gozado y quizás cuántas y cuáles
iniciativas culturales, de investigación, comunicación y educación
hubiese formulado.
32.
ALGUNAS
REFLEXIONES FINALES.
A
primera vista pareciera que todo lo propuesto es muy difícil,
idealista, imposible, improbable, y demasiado complejo. Pienso que,
en realidad, es algo mucho más sencillo de lo que se pueda pensar.
Por dos razones.
Primero,
porque no hay que esperar que ese largo y complejo proceso
intelectual y cultural esté completo para comenzar a vivir y
experimentar la nueva civilización. Al contrario, basta con empezar
a caminar en esa dirección, porque como dice Santa Catalina de
Siena, “el camino hacia el cielo, es el cielo”. EL CAMINO A LA
NUEVA CIVILIZACIÓN, ES LA NUEVA CIVILIZACIÓN.
Segundo,
porque hay un conjunto de ideas sencillas en las que fácilmente
convergen tanto los grandes intelectuales como la mayoría de la
gente. Entre ellas, que la guerra es una barbaridad, algo horrible.
Que hay que tratar de vivir en paz.
Que
la humanidad es una, y todos los hombres y mujeres estamos en el
mismo barco, en el mismo planeta.
Que
es muy conveniente desarrollar la cooperación, la integración, la
solidaridad.
Con
esas pocas ideas básicas ya se puede empezar a elaborar y practicar
una economía de solidaridad y trabajo, una política
de unidad e integración social, una cultura de diálogo y
entendimiento.
En
el fondo, todas las religiones, todas las filosofías, todas las
ciencias, coinciden en unos pocos valores esenciales para una vida
buena.
También,
si dejamos de adherir prematuramente a una postura ya dada, y
pensamos con nuestra propia cabeza, explorando en nuestra conciencia,
fácilmente llegaremos a compartir un conjunto de ideas, principios y
valores humanos esenciales.
33.
Cabe,
finalmente preguntarse: ¿Será este proyecto de crear una nueva
civilización, suficiente para dar sentido a la vida personal, a las
comunidades y a las naciones, que es lo que una civilización
necesita para cohesionar a sus integrantes y constituirse?
El
proyecto de crear una nueva civilización es la más extraordinaria,
grandiosa y hermosa obra histórica que podamos proponernos los seres
humanos; y además, en la construcción de ella se crea desde el
inicio, el más amigable y amoroso entorno para favorecer el
desarrollo personal integral, la formación de personas y comunidades
de conocimiento, creativas, autónomas y solidarias.
En
este proyecto pueden converger y participar conservadores y
progresistas, liberales y marxistas, cristianos y budistas, creyentes
y ateos, científicos y filósofos, ambientalistas y demás
denominaciones. Con un requisito, pero no impuesto desde afuera sino
que brota del interior de cada concepción que quiere perfeccionarse:
el que plantea Gramsci: "Criticar la propia concepción del
mundo significa hacerla unitaria y coherente, y elevarla hasta el
punto a que ha llegado el pensamiento mundial más avanzado".
Es
un proyecto en el que cada persona puede participar, con sus propias
ideas y experiencias. No es necesario inscribirse, ni cumplir
requisitos. Basta tener conciencia, tomar la decisión, pensar y
actuar con la propia cabeza, y ya se comienza a habitar en la nueva
civilización.
Podemos
comenzar, cada uno, DESARMANDO NUESTRO PROPIO ESPÍRITU, DESARMANDO
NUESTRAS IDEAS, NUESTRA MENTE Y NUESTRAS MANOS, y comenzar a buscar
juntos un camino de unión.
La
guerra cultural es una locura, es la negación de la esencia de la
cultura, de la razón, de la inteligencia.
Luis
Razeto Migliaro